El drama de las ausencias
La presidenta Claudia Sheinbaum le dio un sí rotundo al enviado de la ONU, Volker Türk. Y no fue cualquier gesto: coincidieron en que el tema de las personas desaparecidas no debe convertirse en un ring político. “No es un tema de debate político, es un tema de atención a las víctimas”, soltó la mandataria, dejando claro que aquí el foco son los que sufren, no los reflectores.
Türk llegó a México con agenda cargada. No solo habló con autoridades; se sentó con víctimas de desapariciones y otras tragedias. También se reunió con la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas. Sheinbaum reveló que el alto comisionado quedó “muy sorprendido” por cómo México consulta a comunidades indígenas y por las políticas públicas, reformas constitucionales y presupuestos destinados a ellos.
Más allá del reflector
El acuerdo va más allá: fortalecerán la colaboración con la ONU en protección de activistas, pueblos indígenas y atención a desapariciones. A través de la representación del organismo en México, abrirán canales frescos de cooperación en derechos humanos.
Aquí el truco: cuando Sheinbaum dice “no politizar”, está poniendo una línea en la arena. En un país donde cada cifra se convierte en arma política, ella busca que el dolor no sea moneda de cambio. Pero ojo—la pregunta real es si este pacto traerá resultados concretos o quedará en buenas intenciones. Como siempre, las víctimas esperan acciones, no discursos.




