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Sheinbaum rechaza intervención militar de Trump en México

La mandataria mexicana traza una línea clara frente a las declaraciones de su homólogo, marcando los límites de la cooperación en seguridad.

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Sheinbaum le pone un alto al ‘sueño húmedo’ intervencionista de Trump

En un movimiento que nos recordó a ese amigo que te dice “te ayudo” pero en realidad quiere manejar tu vida, la presidenta Claudia Sheinbaum le bajó los humos este martes a la más reciente ocurrencia de Donald Trump. La mandataria descartó con la elegancia de quien bloquea a un ex tóxico cualquier posibilidad de una intervención militar gringa en suelo mexicano para “detener narcotraficantes”. Básicamente, la versión geopolítica de un “no, gracias, yo solita”.

Sheinbaum, en su ya tradicional mañanera (el ritual matutino que nos recuerda que el país sigue en pie, contra todo pronóstico), ratificó que sí habrá colaboración en materia de seguridad con Washington, pero añadió la coletilla más importante desde “depende”: “sin subordinación“. O sea, cooperación sí, patrullajes gringos en Sonora, no.

Todo este drama binacional se desató porque Trump, en uno de sus monólogos desde la Oficina Oval que parecen sacados de un hilo de X muy alucin, se mostró más dispuesto que un influencer a aceptar un collab de una marca cuestionable. “¿Querría ataques en México para detener las drogas? Por mí está bien, lo que sea necesario“, declaró el expresidente, añadiendo que “estaría orgulloso” de hacerlo para “salvar millones de vidas”. Suena épico, hasta que recuerdas que la historia reciente nos ha enseñado que las intervenciones militares estadounidenses suelen terminar… complicándose.

La diplomacia en tiempos del algoritmo

Sheinbaum, con la paciencia de quien explica por enésima vez cómo funciona Instagram a un boomer, recordó que en sus conversaciones con Trump le ha ofrecido apoyo para combatir a los grupos delictivos, pero que ella siempre ha cerrado la puerta a cualquier intervención extranjera. “Nosotros no aceptamos una intervención de ningún gobierno extranjero“, sentenció, en lo que podría ser el subtítulo de la relación México-Estados Unidos en la era Trump 2.0.

Mientras el mundo observa esta relación tan disfuncional como la de los protagonistas de ‘Orgullo y Prejuicio’ pero con aranceles, otros actores intentan bajar las tensiones. El secretario de Estado, Marco Rubio</strong], se ha mostrado notablemente más conciliador, descartando una aventura militar unilateral. Tan es así, que la embajada de Estados Unidos en México hasta publicó un video en X (antes Twitter, para los nostálgicos) con declaraciones de Rubio asegurando que "no vamos a tomar acción unilateral, ni entrar y enviar fuerzas estadounidenses a México“. Algo así como un “tranquilo, no era en serio” a nivel internacional.

Este forcejeo diplomático no es más que el último capítulo de una temporada particularmente tensa en la relación bilateral. Los reclamos de Trump han sido la banda sonora de este año, amenazando con opacar un intercambio comercial que ronda los 840.000 millones de dólares anuales. Una cantidad de ceros que duele hasta pensarla.

La situación se ha puesto tan tensa que los lazos históricos entre los vecinos parecen un hilo elástico a punto de romperse, gracias a los aranceles impuestos por Trump a sectores clave como la industria automotriz y la producción de acero, aluminio y cobre</strong]. Para que te hagas una idea, Washington ha impuesto un arancel del 50% al acero, el aluminio y el cobre, del 25% a los camiones de carga, y una tarifa del 17% al tomate mexicano. Básicamente, le está cobrando entrada a la relación.

A finales de octubre, en un intento por evitar un ‘ghosting’ económico total, Sheinbaum y Trump acordaron extender las negociaciones comerciales por unas semanas más, mientras sigue vigente la amenazante tarifa del 25% para los productos mexicanos no cubiertos por el T-MEC. Un “vamos a hablarlo en terapia” a nivel de naciones.

En resumen, estamos ante un pulso geopolítico con tintes de telenovela, donde la soberanía nacional se defiende con declaraciones contundentes y la diplomacia se ejerce entre aranceles y amenazas veladas. Un recordatorio de que en la política internacional, como en las redes sociales, a veces hay que trazar límites claros.

¿Te intriga cómo evolucionará este duelo diplomático? Comparte este análisis en tus redes y explora más contenido sobre las complejas relaciones internacionales que dan forma a nuestra realidad.

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Trump dice que seguirá en contacto con Machado

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.

Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.

Los detalles del encuentro entre Trump y Machado

“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.

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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos

El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.

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La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre

Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.

Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?

Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.

Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.

El despliegue oficial ante lo inevitable

No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.

La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.

Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.

Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.

Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.

¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.

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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire

El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?

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La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby

Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.

“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.

Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.

Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.

El eterno ‘tal vez’ de la visita papal

La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:

“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.

O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.

El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.

Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.

¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.

¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.

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