El teatro de la acusación
La presidenta Claudia Sheinbaum lanzó un mensaje claro desde Palacio Nacional: no habrá movidas sin evidencias sólidas. Ante la solicitud de extradición del gobierno estadounidense contra el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, por supuestos lazos con el narcotráfico, la mandataria no se anda con rodeos.
“El gobernador Rocha, vino una orden de Estados Unidos para su detención urgente, todo lo que trae esa orden, que hemos dicho nosotros, pruebas, la fiscalía abre su investigación porque es obligación de la fiscalía, pero hay que poner todo en su justo término. Nosotros no protegemos a nadie, absolutamente a nadie, si hay pruebas, adelante, pero tiene que haber pruebas”, sentenció.
¿Dónde están las pruebas?
Sheinbaum fue directa al hueso: en México, el sistema penal acusatorio exige evidencias para cualquier detención, sin importar el perfil del acusado. “Para detener a cualquier persona en México, sea un gobernador con licencia, un delincuente de los más peligrosos… tiene que haber pruebas y una orden de aprehensión basada en pruebas”, explicó. La pregunta del millón: ¿qué tiene Estados Unidos en su expediente?
Mentiras y cortinas de humo
La presidenta también arremetió contra lo que llamó una “cantidad de mentiras impresionantes” esta semana, incluyendo acusaciones de corrupción contra miembros de su administración. Cuestionó directamente al periodista Loret de Mola: “¿De dónde saca eso? ¿Cuál es su base? ¿Cuál es su fuente?”, lanzó, desnudando la falta de sustento en ciertas narrativas.
Sheinbaum juega sus cartas con astucia: no cierra la puerta a la cooperación internacional, pero exige que el juego sea limpio. En este tablero político, las pruebas son la única moneda de cambio real.




