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Sheinbaum ofrece becas a jóvenes en riesgo tras caso de niño sicario

La estrategia federal busca rescatar a miles de adolescentes con actividades deportivas y apoyo psicológico, mientras enfrenta las polémicas redes sociales.

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La solución gubernamental que nadie pidió pero todos necesitamos (según ellos)

En un giro argumental que hubiera envidiable cualquier guionista de telenovela, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha decidido que la respuesta perfecta al aterrador caso del “niño sicario” en Tabasco – involucrado en secuestros, homicidios y narcotráfico – es repartir becas como si fueran dulces en una piñata. Porque claramente, lo que necesita un adolescente que podría estar tentado por los cantos de sirena del crimen organizado no es precisamente un sistema judicial funcional o oportunidades laborales reales, sino un cheque mensual y acceso a canchas deportivas.

Durante su ya tradicional conferencia mañanera – ese espacio donde la realidad mexicana se convierte en un espectáculo digno de reality show – la mandataria federal desveló con bombos y platillos su plan para “rescatar” a 20 mil jóvenes mediante el programa de Atención a las Causas. Por supuesto, el nombre provisional es tan genérico que perfectamente podría tratarse de una campaña contra la caída del cabello o un nuevo detergente.

Deportes, cultura y la magia transformadora de los lugares bonitos

La brillante estrategia consiste en tocar casa por casa en municipios de alto riesgo, porque nada gusta más a las familias mexicanas que recibir la visita de funcionarios gubernamentales ofreciendo programas sociales. La promesa: incorporar a los jóvenes a actividades deportivas y culturales con “pequeñas becas” que, según Sheinbaum, “dieron muchos resultados en la Ciudad”. Porque evidentemente, lo que funcionó en la sofisticada capital debe replicarse sin cuestionamientos en comunidades con realidades radicalmente diferentes.

Pero esperen, hay más. La cereza del pastel son los 100 centros comunitarios “México Imparable” que se construirán en los municipios con mayores problemas. El nombre suena a esos lemas motivacionales que se ven en oficinas de recursos humanos, pero la idea es que los jóvenes pasen cuatro o cinco horas diarias haciendo deporte. Porque claramente, si un chico dedica medio día a patear balones, automáticamente perderá interés en actividades menos edificantes como el secuestro o el narcotráfico. La lógica es impecable.

La joya de la corona es el programa Pilares, que según Sheinbaum se desarrollará “no de manera masiva como lo hicimos en la Ciudad”. Traducción: lo haremos donde podamos y cuando podamos, y si los gobiernos estatales quieren jugar a nuestra liga, pues mejor. La inclusión de atención psicológica es sin duda lo más sensato de toda la propuesta, aunque uno se pregunta si los terapeutas estarán preparados para lidiar con las secuelas de crecer en zonas donde el crimen es el empleador más eficiente.

Las redes sociales: el verdadero enemigo público número uno

En un momento de lucidez que mezcla el discurso de tu abuela preocupada con el de un influencer de wellness, la presidenta alertó sobre las “implicaciones del uso excesivo de las redes sociales” porque – atención – “genera muchos problemas de ansiedad”. Por supuesto, esto es mucho más peligroso que, digamos, crecer en un entorno donde los cárteles reclutan menores como si fueran equipos de fútbol amateur. Sheinbaum incluso citó estudios (que no especificó) sobre los daños de estar “cuatro o cinco horas pegado a la red social”, convenientemente ignorando que muchos de estos jóvenes probablemente pasan ese tiempo buscando cómo sobrevivir al día siguiente.

La financiación de este ambicioso plan provendrá de tres fuentes mágicas: Jóvenes Construyendo el Futuro (ese programa que suena a eslogan de campaña permanente), el programa de Becas (porque nada como mover dinero de un lado a otro) y el poético Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (cuya existencia misma es un reconocimiento implícito de que antes robaban, pero ahora son otros tiempos).

Uno no puede evitar preguntarse si estos jóvenes “en riesgo” preferirían tener acceso a educación de calidad, empleos dignos y comunidades seguras en lugar de becas que probablemente no cubrirán ni sus gastos básicos. Pero hey, al menos podrán jugar básquetbol en instalaciones de alto rendimiento mientras reflexionan sobre los peligros de TikTok. El genio de la política social moderna consiste en tratar síntomas con placebos mientras se ignora la enfermedad de fondo.

Así que prepárense, México: pronto tendremos una generación de potenciales medallistas olímpicos que, entre entrenamiento y entrenamiento, quizás decidan que el crimen no vale la pena. O quizás simplemente aprendan a usar las redes sociales con moderación mientras negocian secuestros. Quién sabe, el tiempo lo dirá.

¿Crees que estas estrategias realmente abordarán el problema de fondo? Comparte esta nota y únete al debate sobre las políticas de prevención del delito en nuestras redes sociales. Explora más contenido relacionado con los desafíos sociales de México y las propuestas gubernamentales.

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Trump dice que seguirá en contacto con Machado

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.

Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.

Los detalles del encuentro entre Trump y Machado

“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.

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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos

El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.

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La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre

Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.

Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?

Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.

Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.

El despliegue oficial ante lo inevitable

No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.

La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.

Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.

Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.

Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.

¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.

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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire

El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?

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La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby

Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.

“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.

Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.

Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.

El eterno ‘tal vez’ de la visita papal

La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:

“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.

O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.

El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.

Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.

¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.

¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.

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