Un gesto que habla más alto que las palabras
Los senadores de Morena han tomado una decisión que va más allá de un simple comunicado de prensa. Van a donar dinero de su propio bolsillo a Cuba. Es voluntario, no hay montos fijos. Cada quien da lo que puede o lo que siente.
Pero aquí está el detalle que no puedes pasar por alto: esto es una respuesta directa al llamado del expresidente Andrés Manuel López Obrador. La jugada no es solo humanitaria, es política pura.
¿Y cuánto van a dar?
Gerardo Fernández Noroña fue claro: él donará un mes completo de su salario. Pero en seguida puso el dedo en la llaga. Dijo lo que todos piensan pero pocos dicen en voz alta:
“Cada quien va a decidir el monto… yo soy de la idea de que además hay que enviarles petróleo, que es lo que les urge, qué es lo que se necesita”.
Ahí lo tienes. Un reconocimiento tácito de que un cheque, por bienintencionado que sea, no llena tanques ni enciende generadores.
Félix Salgado Macedonio, por su parte, habló desde otro ángulo. Dijo que contribuirá con parte de sus ahorros “con mucho corazón”, llamando a Cuba una “hermana República”. Su frase resume el espíritu del acto: “Amos con amor se paga”.
Es un guiño retórico potente. Convierte una transacción económica en un acto casi familiar.
Lo revelador viene al final. Los legisladores listaron lo que Cuba realmente necesita: combustible, diésel, comida, ropa. La donación en efectivo es solo una parte del mensaje.
La otra parte es un recordatorio público de las carencias materiales urgentes de la isla. Es solidaridad con doble filo: ayuda inmediata y presión diplomática velada.
¿Un acto genuino de hermanidad? ¿Una movida estratégica en el tablero geopolítico? En este teatro político, probablemente sea las dos cosas a la vez.




