¿Protocolo o papel mojado?
Momentos de angustia total en un hospital del IMSS en León, Guanajuato. Una mujer, internada precisamente por una crisis emocional, logró escapar del área de urgencias. ¿El destino? Una viga estructural en el tercer piso, donde fue grabada inmóvil, con solo su bata de hospital.
La imagen es desgarradora y habla más que cualquier comunicado. Se volvió viral en segundos, mostrando una escena que nadie espera ver en un centro médico.
La versión oficial y lo que no cuadra
La delegación del IMSS salió rápido a dar explicaciones. Confirmaron que la paciente ya estaba hospitalizada por ese cuadro y que tenía un familiar acompañante. Dicen que al notar su ausencia, activaron el ‘protocolo institucional de respuesta ante emergencias conductuales’.
“…gracias a la intervención oportuna del personal especializado la situación fue controlada…”, señaló el instituto.
Pero aquí viene mi escepticismo profesional. Si ya estaba identificada como paciente de alto riesgo emocional, bajo supervisión y con acompañante… ¿cómo diablos llegó hasta una viga en el tercer piso sin que nadie lo notara antes?
Llamaron a Protección Civil, Bomberos y Policía Municipal. Una movilización enorme después del hecho. La pregunta incómoda es: ¿dónde estaban los protocolos preventivos?
Esto no es solo un incidente aislado. Es el síntoma de un sistema sobrepasado, donde los manuales se escriben para cubrirse las espaldas, no para evitar tragedias. La paciente fue ‘canalizada al servicio correspondiente’. Ojalá esta vez sí.
La memoria es larga: casos similares donde la ‘supervisión’ ha fallado estrepitosamente. Cada vez que pasa, prometen revisar procedimientos. Y luego, el olvido colectivo hasta el siguiente susto.
Hoy fue una viga y terminó bien. Mañana podría no ser así. La salud mental requiere recursos reales, no solo frases bonitas en un comunicado de prensa.




