El regreso que nadie esperaba
La ministra Loretta Ortiz Ahlf pisó de nuevo el pleno de la Suprema Corte este lunes, y no fue un regreso cualquiera. Tras casi un mes fuera—desde el 27 de abril—por una licencia médica, volvió con la energía de quien ha visto el otro lado del espejo.
“Seguimos trabajando por una justicia cercana, humana y al servicio de todas las personas”, soltó frente a sus colegas, con esa mezcla de vulnerabilidad y firmeza que solo da la experiencia.
Lo que no se vio en cámara
Aquí está el drama: mientras estaba en recuperación, no perdió el hilo. Ortiz confesó que siguió las sesiones, que sabía qué expedientes la esperaban. Esto no es solo volver al escritorio—es reclamar su lugar en el tablero de la justicia.
La sesión la encabezó Lenia Batres Guadarrama, porque el presidente Hugo Aguilar también brilló por su ausencia. ¿Casualidad o señal de algo más grande? En política, nunca sabes.
La lección que nos deja
Más allá del protocolo, hay una historia humana. Una mujer que enfrentó un problema de salud, recibió el cariño de sus compañeros—”gracias por las muestras de apoyo”, dijo—y volvió al ruedo. Su esposo, sus hijas, seguro estuvieron ahí. Como dice mi padre: la política es vida, y la vida es política.
¿Qué sigue? Veremos si su regreso cambia el ritmo de las decisiones. Pero por ahora, un aplauso para quien no se rinde.




