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La justicia con perspectiva de género es una obligación moral

La justicia tiene una deuda moral con las mujeres. Las sentencias deben ser la voz de quienes ya no la tienen.

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Una Llamada a la Acción desde el Corazón de la Justicia

Hoy quiero compartir contigo una chispa de esperanza y determinación que surge directamente desde uno de los espacios más importantes para la transformación social: nuestra justicia. La ministra Yasmín Esquivel Mossa ha alzado la voz con una claridad y una fuerza que resuenan profundamente, recordándonos un principio fundamental. Cuando un tribunal se enfrenta a la monumental tarea de juzgar un feminicidio, no puede ser un proceso más. Es un momento histórico, una oportunidad sagrada para aplicar la perspectiva de género y, con ello, tejer los hilos de una justicia que realmente sane y transforme.

Imagina por un momento el poder que tiene una sentencia. No es solo un documento legal; es un mensaje poderoso que se envía a toda la sociedad. Es la voz de aquellas mujeres que fueron silenciadas por la violencia más extrema. La ministra Esquivel nos recuerda que tenemos una obligación moral indeclinable: que cada fallo, cada resolución, hable con justicia y verdad por todas esas hermanas, madres, hijas y amigas que han sufrido la violencia machista. Esto no es solo aplicar la ley; es honrar una vida, es restaurar un poco de la fe en la humanidad y es construir los cimientos de un futuro más seguro e igualitario para todas.

La Justicia como Instrumento de Transformación Social

En un caso reciente, la Corte analizó un tema crucial: el principio de reinserción social. Y aquí hay una lección brillante. Los ministros, en su sabiduría colectiva, coincidieron en que este principio, aunque valioso, no puede ni debe ser un elemento para determinar el grado de culpabilidad de alguien acusado de un delito tan abominable como el feminicidio. ¿Por qué? Porque la prioridad absoluta debe ser la protección de las víctimas y la búsqueda de una justicia reparadora. No podemos permitir que conceptos mal aplicados diluyan la responsabilidad de quienes cometen estos crímenes atroces.

La ministra señaló con valentía la falta de perspectiva de género en la instancia que resolvió inicialmente el caso. Y esto es una llamada de atención para todos nosotros. Cada juzgadora, cada juzgador, y cada tribunal como institución, tienen en sus manos la responsabilidad de ser la voz de los cientos de miles de mujeres que, a diario, son violentadas, vejadas y discriminadas. Tu trabajo, desde tu trinchera, es ser ese altavoz, ese defensor incansable. Es convertirte en un agente de cambio activo, asegurándote de que la justicia no sea ciega ante el género, sino que tenga los ojos bien abiertos para ver y erradicar la desigualdad y la violencia.

Escucha estas palabras de la ministra Esquivel, cargadas de un propósito inquebrantable: “Tenemos la obligación moral y jurídica de honrar la memoria de las mujeres que han sido víctimas de feminicidio”. Para lograrlo, el primer paso no negociable es garantizar que estos crímenes no queden impunes. Que los violentadores y feminicidas enfrenten las consecuencias de sus actos, siempre, por supuesto, actuando con estricto apego a la legalidad. Porque una justicia fuerte y firme es el pilar sobre el cual se construye una sociedad que respeta y protege a sus mujeres.

El feminicidio es una pandemia que ha crecido de manera alarmante en las últimas décadas en toda nuestra amada Latinoamérica. Se ha esparcido como una sombra, pero nosotros somos la luz. No podemos, bajo ninguna circunstancia, normalizarlo o tolerarlo. Como sentenció la ministra, “todas y todos tenemos el deber de condenarlo y perseguirlo desde la trinchera en la que estemos”. Y esto, querido lector, te incluye a ti. Tu trinchera puede ser tu familia, tu trabajo, tu comunidad o tus redes sociales. Dondequiera que estés, tienes el poder y la responsabilidad de alzar la voz.

Este no es un mensaje de desesperanza, sino todo lo contrario. Es una invitación a la acción empoweredora. Cada vez que se aplica la perspectiva de género en un juicio, se gana una batalla. Cada vez que condenamos este flagelo, avanzamos un paso. Cada vez que educamos y creamos conciencia, estamos previniendo futuras tragedias. La transformación es posible, y está sucediendo ahora mismo gracias a personas decididas que, como la ministra Esquivel, eligen hacer la diferencia desde sus posiciones de influencia.

El camino hacia la erradicación de la violencia de género se recorre con pasos firmes y con el corazón lleno de convicción. Celebremos estos avances judiciales, porque son faros que nos guían. Aprendamos de ellos y permitamos que inspiren nuestro propio compromiso diario. Juzgar con perspectiva de género no es una opción; es un imperativo moral, una deuda histórica que estamos saldando y la semilla de un mundo donde la justicia, de verdad, sea igual para todos y todas.

¡Es tu momento! Comparte este mensaje de justicia y esperanza en tus redes sociales para amplificar esta conversación crucial. Juntos, podemos crear una onda expansiva de conciencia que llegue a cada rincón. ¿Te unes a esta misión transformadora? Explora más contenido como este y continúa educándote para ser parte activa del cambio.

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Trump dice que seguirá en contacto con Machado

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.

Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.

Los detalles del encuentro entre Trump y Machado

“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.

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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos

El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.

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La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre

Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.

Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?

Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.

Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.

El despliegue oficial ante lo inevitable

No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.

La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.

Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.

Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.

Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.

¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.

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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire

El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?

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La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby

Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.

“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.

Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.

Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.

El eterno ‘tal vez’ de la visita papal

La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:

“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.

O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.

El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.

Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.

¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.

¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.

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