La versión oficial: capacitación, no operación
El fiscal César Jáuregui salió a aclarar el lío. Dice que la presidenta Claudia Sheinbaum tiene razón: nadie avisó sobre participación de agentes norteamericanos en el aseguramiento del laboratorio de drogas. ¿Por qué? Porque, según él, simplemente no estaban ahí.
“Ella tiene razón, jamás se informó que hubiera participación de agentes norteamericanos en el operativo, porque no había agentes norteamericanos en el operativo”, afirmó Jáuregui.
La historia oficial pinta un escenario claro. Un operativo mexicano, con 40 elementos de la AEI y Sedena, localiza y destruye uno de los laboratorios más grandes encontrados. Ocho o nueve horas después y muy lejos de allí, dos instructores estadounidenses que hacían labores de capacitación se reúnen con personal local. Luego ocurre el fatal accidente.
El choque de relatos y lo que no cuadra
Aquí es donde la memoria periodística pita una alarma. La presidenta dijo que fue una decisión del gobierno de Chihuahua y que el federal no estaba enterado. El fiscal ahora coincide con ella, pero la secuencia genera preguntas incómodas.
¿Capacitadores que se encuentran con agentes justo después de un mega-operativo antidrogas? ¿Un accidente fatal horas más tarde? Jáuregui insiste en los límites: ellos no operan en EU y EU no opera aquí. Solo intercambio de información y entrenamiento, especialmente en drones.
Pero la sombra del incidente ya activó protocolos mayores. El caso se turnó a la FGR por ser del orden federal y se investiga si hubo violación a la ley de seguridad nacional. El fiscal estatal menciona que, por la zona, podría relacionarse con un grupo criminal de Sinaloa.
Mientras tanto, las versiones estatales y federales intentan alinearse después del hecho. La pregunta que queda flotando es más simple: en un operativo de alto riesgo, ¿qué hacían exactamente esos capacitadores extranjeros en terreno tan complicado? Las ‘labores de capacitación’ nunca habían terminado así.




