La batalla por los libros de texto se vuelve guerra de trincheras
Los Comités de Defensa de la Nueva Escuela Mexicana (CoDeNEM) están levantando sus barricadas. Acaban de anunciar que instalarán estructuras organizativas en todo el país, una movilización que tiene un objetivo claro: respaldar el modelo educativo y los libros de texto gratuitos. Pero su declaración de guerra va más allá.
En un posicionamiento que suena a ultimátum, acusaron directamente al titular de la SEP, Mario Delgado Carrillo, de actuar como si fuera “dueño” de la dependencia. No son palabras al aire. Es la chispa que podría incendiar el panorama educativo.
Un exfuncionario lidera la rebelión
La asamblea general fue encabezada por Marx Arriaga Navarro, nada menos que el exdirector general de Materiales Educativos de la SEP. Bajo su liderazgo, la organización definió su misión: los comités serán espacios para “instruirse, agitarse y organizarse”.
Traducción: se preparan para una confrontación prolongada en defensa de lo que llaman una educación democrática, crítica y popular. Y tienen una demanda concreta sobre la mesa.
Exigieron la destitución del secretario de Educación y de otros funcionarios, a quienes acusan de actuar en contra de los principios de la Cuarta Transformación.
Según los comités, estos funcionarios estarían obstaculizando la implementación plena del modelo educativo en planteles y comunidades. Es una acusación grave que pone en jaque toda la estrategia gubernamental.
La agrupación plantea el escenario como una disyuntiva épica: permitir una regresión en el proyecto educativo o movilizarse para defenderlo. Pero advierten -con realismo crudo- que quienes opten por la segunda vía enfrentarán críticas mediáticas, indiferencia social y divisiones internas.
Para estos comités, la Nueva Escuela Mexicana no es solo un programa más. Lo describen como “un logro histórico de luchas magisteriales” y uno de los principales aportes del obradorismo al sistema educativo nacional.
Su argumento final es contundente: según ellos, este modelo recupera la memoria histórica y promueve una formación con enfoque democrático y social. Ahora queda por ver si esta movilización ciudadana logra cambiar las reglas del juego o si se quedará en otro capítulo más del eterno debate educativo mexicano.




