La SEP sale al quite: “Aquí no hay privatización que valga”
En un movimiento que nos recordó a ese amigo que se defiende a capa y espada en un grupo de WhatsApp, la Secretaría de Educación Pública (SEP) salió a responder los señalamientos de Marx Arriaga. Básicamente, su mensaje fue un “hold my café de olla” monumental, negando cualquier proceso de privatización del sistema educativo y poniendo sobre la mesa los logros de la Nueva Escuela Mexicana (NEM). Según ellos, este modelo no solo existe, sino que está más vivo que nunca, fortaleciendo eso que tanto nos costó conseguir: una educación pública, gratuita y laica. O sea, lo opuesto total a convertir las escuelas en franquicias.
Al mando de Mario Delgado Carrillo, la dependencia federal dejó claro que la NEM es una política de Estado. Su misión, según el discurso oficial, es consolidar ese carácter público e inclusivo, poniendo en el centro el derecho a una formación integral. O, en cristiano millennial: buscan que la educación no sea un privilegio para unos cuantos, sino un derecho accesible para todos, con un enfoque humanista y científico. Delgado recalcó que este proyecto arrancó en la administración pasada y que la actual lo ha potenciado, todo para reforzar la rectoría del Estado y orientar las acciones hacia la equidad y la justicia social. Suena bien, pero la pregunta del millón es: ¿se está logrando?
Cifras, libros y becas: el “flex” educativo de la SEP
Para respaldar su postura, la SEP soltó un torrente de datos que harían sudar a cualquier influencer de finanzas. Para el ciclo 2025–2026, imprimieron y distribuyeron más de 160 millones de Libros de Texto Gratuitos. Sí, leíste bien: 160 millones. Una cifra que parece sacada de un récord Guinness y que busca garantizar que ningún estudiante de educación básica se quede sin material. Pero el dato más conmovedor, el que le da un toque de película de redención, es que por primera vez las comunidades indígenas tienen sus libros en 22 lenguas maternas. Algo que, admitámoslo, era una deuda histórica pendiente desde hace siglos.
Y por si eso fuera poco, la cartera educativa destinó en 2025 la friolera de más de 144 mil millones de pesos a becas y programas de mejora. Este capital benefició a más de 13 millones de estudiantes en todos los niveles. Es decir, invirtieron más dinero que el presupuesto de varias películas de Marvel combinadas, pero con el objetivo (en teoría) de cambiar vidas reales. En el frente de la infraestructura, la SEP impulsó la mejora de más de 200 mil planteles mediante esquemas donde la comunidad decide. O sea, un poco de poder para la gente, algo que siempre se agradece.
En los niveles de Educación Media Superior y Superior, el enfoque ha sido ampliar la cobertura, evitar la deserción escolar y abrir nuevas opciones educativas. La narrativa oficial pinta un panorama donde la educación pública y gratuita se consolida en todo el territorio nacional. Suena idílico, casi como un final feliz, pero en el mundo real sabemos que entre el dicho y el hecho hay un trecho largo. Sin embargo, los números están ahí, desafiando a los críticos y tratando de demostrar que el barco educativo, contra todo pronóstico, sigue a flote.
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