El último hallazgo de Rubí Patricia fue su propio cuerpo
La mañana del viernes, sus compañeras del colectivo ‘Corazones Unidos por La Misma Causa’ sintieron que algo andaba mal. Rubí Patricia, de 38 años, nunca llegaba tarde a las excavaciones. Era su ritual: buscar fosas clandestinas, dar paz a familias destrozadas.
Le llamaron insistentemente al celular. Silencio. Alarmadas, fueron a su casa en el fraccionamiento Infonavit Jabalíes de Mazatlán. Lo que encontraron dentro los paralizó.
“Ingresaron a su vivienda y la encontraron muerta”, confirma el reporte oficial.
El cuerpo de la activista presentaba múltiples lesiones por arma punzocortante. La misma mujer que dedicaba sus días a buscar justicia para otros, ahora yacía como otra víctima más.
Un giro macabro en la búsqueda de la verdad
Lo más desgarrador es el detalle que sus compañeras compartieron en redes: apenas un día antes de su muerte, Rubí había participado en el hallazgo de un cuerpo masculino en las antiguas instalaciones de Pemex.
“Localizaron el cuerpo de un hombre en un contenedor de agua”, relatan los hechos. Tuvieron que llamar al escuadrón de Salvamento Acuático para el rescate.
Veinticuatro horas después, ella misma se convertía en caso. La Fiscalía General del Estado asegura tener “plenamente identificado” al presunto responsable del feminicidio. Dicen que solo esperan “dar cumplimiento al mandato judicial”.
Pero aquí está el problema: mientras las autoridades hablan de trámites y procedimientos, una familia llora. Un colectivo pierde a una hermana en la lucha. Y Sinaloa pierde a otra voz valiente que se atrevía a buscar lo que muchos prefieren ignorar.
Rubí Patricia no era solo una estadística más. Era la mujer que faltó a la cita con las fosas porque alguien decidió silenciarla para siempre. Ahora, sus compañeras buscan justicia con el mismo dolor con el que otras familias buscan a sus desaparecidos.
El teatro político tiene muchos actos. Este es uno donde los buscadores se convierten en lo buscado.




