Internacional
Trump reaviva la guerra arancelaria contra Corea del Sur
Trump sube impuestos a productos surcoreanos, reavivando su estrategia de presión comercial global que afecta a aliados y rivales por igual.

La amenaza arancelaria que no se fue
Otra vez. Donald Trump anunció este lunes que aumentará los impuestos a la importación de autos, madera y medicamentos desde Corea del Sur. Pasa del 15% al 25%. La razón, dice, es que la Asamblea Nacional surcoreana aún no aprueba el marco comercial pactado el año pasado.
“Nuestros acuerdos comerciales son muy importantes para Estados Unidos. En cada uno de estos acuerdos, hemos accionado rápidamente para reducir nuestros aranceles… Desde luego, esperamos que nuestros socios comerciales hagan lo mismo”,
escribió en redes.
Pero esto no es nuevo. Es el mismo patrón de presión que ya vimos. Primero amenaza, luego negocia, y si no obtiene lo que quiere rápido, aprieta las tuercas con más impuestos.
Un ciclo sin fin mientras Trump siga al mando
La jugada con Seúl es solo el último capítulo. La semana pasada fue Europa: amenazó con aranceles a ocho países si no obtenían control sobre Groenlandia (sí, Groenlandia). Luego se retractó tras reuniones en Davos.
El sábado fue Canadá: advirtió un impuesto del 100% si Ottawa estrechaba lazos comerciales con China. Y ahora Corea del Sur.
¿El resultado? Una economía global en modo perpetuo de negociación forzada. Los inversores y las familias que dependen de comercio estable viven en la cuerda floja.
Lo irónico es que muchos de estos “acuerdos históricos” de los que Trump se jacta ni siquiera están finalizados. El Parlamento Europeo aún no aprueba el pacto que impondría un 15% a productos de la UE. Y este año toca renegociar el T-MEC con México y Canadá.
Esto no es diplomacia comercial tradicional. Es táctica de presión constante. Y mientras dure esta administración, será la nueva normalidad: amenazas, represalias y mercados nerviosos.
La pregunta real es cuánto aguantará la economía global este péndulo entre promesas y castigos antes de que alguien diga ‘basta’.
Internacional
Liberan presos en Venezuela bajo presión internacional
Liberan a decenas de reclusos mientras EE.UU. presiona y las cifras oficiales son cuestionadas por organizaciones defensoras.

¿Reconciliación o presión? Las liberaciones que dividen a Venezuela
La noticia llegó por X, como casi todo ahora. Alfredo Romero, del Foro Penal, anunció que 266 personas consideradas “presos políticos” han salido de prisión desde el 8 de enero. Solo este fin de semana, al menos cien recuperaron su libertad.
“Aquí no hay presos políticos. Aquí hay gente que cometió delito”, declaró Diosdado Cabello, ministro del Interior.
Pero los números bailan según quién los cuente. El gobierno interino de Delcy Rodríguez -quien asumió tras la detención de Maduro- dice haber liberado a más de 620 reclusos. Incluso prometió pedir a la ONU que verifique sus listas.
Entre los liberados: un estudiante por quejarse de las cloacas
La lista incluye casos que hacen arder las redes. Un activista opositor, un abogado de derechos humanos y un estudiante de periodismo encarcelado en marzo. Su “delito”? Publicar quejas sobre el sistema de alcantarillado de su ciudad. Lo acusaron de “incitar al odio”.
Mientras las familias mantienen vigilias fuera de las cárceles, el Foro Penal insiste: al menos 600 disidentes siguen detenidos. Entre ellos, varios miembros del partido de María Corina Machado, la Nobel de la Paz a quien el gobierno sigue viendo como amenza.
Las organizaciones humanitarias acusan al Estado de inflar cifras. El gobierno responde que solo buscan socavar su credibilidad. En medio, cientos de vidas suspendidas y un país que intenta mostrar gestos mientras Washington observa con lupa cada movimiento.
Lo cierto es que cada liberación significa una familia que vuelve a respirar. Pero también quedan preguntas incómodas: ¿gesto genuino o cálculo político bajo presión internacional? En Venezuela, hasta las buenas noticias vienen con asterisco.
Internacional
Carney ve en Trump al negociador, no solo al amenazador
El primer ministro canadiense interpreta las amenazas de Trump como táctica negociadora, mientras Ottawa busca su propio camino comercial con Beijing.

El juego arancelario entre aliados
Mark Carney, el primer ministro canadiense, no se está tomando las amenazas de Donald Trump al pie de la letra. O al menos, no del todo. Este lunes sugirió que algunos de esos comentarios del mandatario estadounidense son más postureo que política real.
“El presidente es un negociador fuerte, y algunos de estos comentarios y posicionamientos deben ser vistos en el contexto más amplio de eso”, afirmó Carney.
La chispa que encendió esta ronda fue una advertencia de Trump: un arancel del 100% a las importaciones canadienses si Ottawa seguía adelante con un acuerdo comercial amplio con China. Pero aquí está el detalle clave que Ottawa quiere dejar claro.
Canadá no busca un tratado integral con Beijing. Según Dominic LeBlanc, ministro responsable del comercio con EE.UU., lo que hay sobre la mesa es un “acuerdo comercial limitado” que toca solo “unos pocos sectores”. Lo comparó directamente con el pacto que el propio Trump hizo con Xi Jinping el verano pasado.
Una revisión, no una renegociación
Este año toca revisar el T-MEC, el tratado comercial norteamericano. LeBlanc fue categórico:
“No es como hace seis años. Hablamos de eso. Esto es una revisión”, señaló LeBlanc. “Estaba incorporada en el acuerdo. No es una renegociación”.
Pero la relación comercial entre Canadá y China ya tiene sus propias idas y venidas. En 2024, Ottawa siguió a Washington imponiendo fuertes aranceles a vehículos eléctricos chinos. Beijing respondió golpeando productos canadienses clave como el aceite de canola y la carne de cerdo.
Ahora viene el giro. Durante una visita a Beijing este mes, Carney rebajó ese arancel del 100% a los autos eléctricos chinos a cambio de que China suavice sus impuestos a productos canadienses. Un movimiento independiente que habla por sí solo.
Carney detalló que habrá un límite inicial de 49.000 unidades importadas con una tasa del 6.1%, que crecerá en cinco años. A cambio, espera inversiones chinas en la industria automotriz canadiense.
Más allá del comercio: una pelea por influencia
Todo esto ocurre mientras Trump revive viejas fantasías expansionistas, incluso publicando mapas alterados donde Canadá aparece como parte de Estados Unidos. En este clima, Carney ha emergido con un discurso claro sobre la necesidad de que las potencias medianas se unan.
Su frase en Davos resonó fuerte: “las potencias medianas deben actuar juntas, porque si no estás en la mesa, estás en el menú”. Un mensaje que claramente eclipsó al de Trump en el mismo foro.
La partida es compleja. Por un lado, Ottawa calma a Washington diciendo “no te preocupes, nuestro acuerdo con China es limitado”. Por otro, avanza silenciosamente su propia agenda comercial con Beijing, rebajando aranceles por su cuenta. Y mientras tanto, Carney posiciona a Canadá como líder de un bloque alternativo frente al unilateralismo estadounidense.
Trump negocia con amenazas públicas. Carney parece estar negociando moviendo piezas en silencio y construyendo alianzas elsewhere. El T-MEC se revisa este año, pero la verdadera negociación parece ser mucho más amplia: define qué tipo de aliado será Canadá en un mundo donde las reglas las escriben los más fuertes.
Internacional
Perú al borde: piden destituir a Jerí por vínculos chinos
El Congreso peruano recibe una solicitud para destituir al presidente interino por reuniones secretas con un empresario chino.

La excusa de los caramelos que podría derribar a un presidente
Otra vez. Perú vuelve a tambalearse. Un pedido para sacar al presidente interino José Jerí ya está en el Congreso. El motivo: sus encuentros secretos con un empresario chino que ganó una licitación estatal millonaria.
“Jerí niega cualquier ilícito, asegura que no renunciará y afirma que se reunió con Yang porque quería comer comida china, así como comprar caramelos y cuadros chinos”.
Caramelos y cuadros. Esa es la explicación oficial para reuniones que la fiscalía ya investiga como posible tráfico de influencias. Yang Zhihua no es cualquier persona: ganó en 2023 el contrato para construir una hidroeléctrica que debe empezar en mayo.
Los números de la crisis
La solicitud reúne las 26 firmas mínimas necesarias, pero viene principalmente de grupos pequeños de izquierda. Los grandes bloques—Fuerza Popular, Alianza para el Progreso y Renovación Popular—siguen protegiendo a Jerí… por ahora.
Keiko Fujimori, candidata presidencial por cuarta vez, fue clara:
“Jerí debe continuar, pero cambiará de posición si se sorprende a Jerí cometiendo un delito”.
Para que avance el proceso se necesitan 56 votos. Para destituirlo finalmente, 87. Matemática política en un país que ya lleva siete presidentes desde 2016.
Lo grave no son solo las reuniones. Un informe parlamentario al que tuvo acceso AP señala que Yang también habría actuado como “soporte operativo y logístico” de otras empresas chinas en obras de infraestructura desde 2018.
El Congreso está en receso hasta marzo. Tres meses antes de las elecciones generales de abril 2026. Tiempo suficiente para que esta crisis explote… o se archive hasta después de los comicios.
Perú otra vez en la cuerda floja. Con un presidente que defiende sus encuentros secretos como viajes gastronómicos y compras decorativas. Mientras tanto, la sombra china sobre contratos estatales crece más larga cada día.

Espectáculoshace 23 horasEl caos de la preventa de BTS y la banda que se volvió meme

Espectáculoshace 21 horasYolanda Andrade se reúne con las ‘Netas Divinas’

Espectáculoshace 21 horasMuere Gabriel Garzón, la voz mexicana de Topo Gigio

Espectáculoshace 11 horasPoniatowska recibe homenaje entre poemas y arte

Deporteshace 6 horasRegina Tarín, la promesa mexicana que conquistó a la WWE

Nacionalhace 11 horasOaxaca estrena la revocación de mandato a favor de Jara

Deporteshace 10 horasPenske y Nasr escriben historia con triplete en Daytona

Nacionalhace 10 horasCamionetas de lujo para la Corte desatan polémica en redes

