Un homenaje que se sintió como ‘llegar al cielo’
Con una ovación de pie y el cariño de amigos, familia y artistas, Elena Poniatowska fue recibida en la sede de su Fundación. La autora de Hasta no verte, Jesús mío disfrutó de un evento lleno de lecturas de poemas y canciones dedicadas a ella.
Vestida con pants azul y un lazo amarillo en el cabello, la escritora escuchó atenta las declamaciones. En la ceremonia, artistas exhibieron piezas que fueron donadas o puestas a la venta para recaudar fondos para la fundación.
“Estoy muy conmovida, muy sorprendida y muy agradecida, como no pueden imaginar. He estado enferma y salir para encontrarme con ustedes es como… llegar al cielo, es un hecho muy luminoso”, declaró Poniatowska.
La también periodista añadió que “es muy bonito salir de la cama y llegar al paraíso”, reflejando lo especial que fue este reencuentro tras su periodo de salud delicada.
El llamado a proteger los archivos nacionales
Durante el homenaje, su hijo Felipe Haro habló sobre un tema crucial: la preservación del legado cultural dentro del país. Explicó que, aunque la tendencia es que los acervos de grandes figuras terminen en el extranjero, la familia ha decidido que el archivo de Poniatowska se quede en México.
“Cada vez es más difícil hacer cultura en el país. Necesitamos seguir haciendo las cosas. Siempre lo he dicho: en este país, desgraciadamente todos los archivos están en el extranjero”, afirmó Haro.
Mencionó casos como los de José Revueltas, Carlos Fuentes y Octavio Paz, cuyos archivos no están completos en México. Por eso hizo un llamado claro: “Como familia, decidimos que el archivo de Elena se quedara en México, pero necesitamos mucho apoyo”.
El evento no solo fue emotivo, sino también simbólico. Los asistentes recibieron un diploma y una pequeña escultura con el rostro de la escritora. Un detalle físico que resume el propósito: mantener viva su imagen y su legado aquí, en casa.




