La doble cara de Trump hacia México
En la cumbre Escudo de las Américas, Donald Trump volvió a su guion conocido. Primero, el golpe: aseguró que los grupos criminales controlan México y hay que “erradicarlos”. Luego, la supuesta caricia: llamó a Claudia Sheinbaum “muy buena persona” con “voz hermosa”.
Pero esta dinámica ya es un patrón. En mayo del año pasado, desde su avión presidencial, dijo que Sheinbaum era “encantadora” pero tenía tanto miedo a los cárteles que “ni siquiera puede pensar con claridad”. En enero repitió la misma idea.
“Tenemos que erradicarlos, tenemos que acabar con ellos”, añadió Trump durante su discurso, “está yendo a peor y son los cárteles quienes mandan en México”.
Lo nuevo esta vez fue el anuncio de una Coalición Contra los Cárteles en América, una agrupación militar para Latinoamérica. Un movimiento que, visto desde esta región, suena más a imposición que a colaboración.
Sheinbaum ha respondido antes con desdén a estos comentarios. Lo atribuye simplemente al estilo comunicativo de Trump. Pero detrás del teatro hay algo más serio: la relación bilateral siempre pendiente de un hilo cuando hay elecciones en el norte.
Lo preocupante no son solo las palabras. Es cómo este discurso simplista ignora décadas de políticas fallidas y responsabilidades compartidas. Reducir todo a “erradicar” sin entender las causas profundas es receta para más del mismo fracaso.
Mientras tanto, desde México se observa con esa mezcla de resignación y fastidio que ya conocemos. Porque hemos visto esta película antes, y sabemos cómo termina.




