El año en que las máquinas “pensantes” robaron el protagonismo (a los humanos)
Parece que Time decidió que otorgar su codiciado título de Persona del Año a un simple mortal era cosa del pasado. Demasiado vulgar. ¿El elegido para 2025? Un colectivo, una idea, un… ¿grupo de trabajo? Los “Arquitectos de la IA“. Porque, claro, en un mundo donde la inteligencia artificial lo permea todo, premiar a la tecnología en sí habría sido muy obvio. Mejor premiar a sus papás, digo, a sus creadores. La revista, con un dramatismo digno de un trailer de ciencia ficción, declaró que este fue el año en que el potencial de la IA “rugió a la vista” sin posibilidad de retroceso. Qué alivio saber que no hay botón de apagado, ¿verdad?
En un comunicado que mezcla admiración y un puntito de preocupación existencial, Time justificó su elección: “Por entregar la era de las máquinas pensantes, por asombrar y preocupar a la humanidad, por transformar el presente y trascender lo posible”. Vamos, que les dan el galardón por abrir la Caja de Pandora digital. ¡Enhorabuena!
¿Personas, no chips? Una decisión polémicamente humana
La revista fue muy clara (quizá para evitar que una supercomputadora se ofendiera) al seleccionar a los individuos que imaginaron y construyeron la IA, no al algoritmo en sí. Aunque, pensándolo bien, nombrar “Persona del Año” a un servidor lleno de GPUs hubiera tenido su gracia. Sam Jacobs, el editor en jefe, se lanzó a una explicación histórica para justificar lo injustificable: han premiado grupos, mujeres (¡sorpresa!) y hasta conceptos como “la Tierra en peligro” o “la computadora personal”. Este último premio, dicho sea de paso, provocó tanto drama que dio para libros y película. Imaginen el culebrón si hubieran premiado a ChatGPT directamente.
La guinda del pastel sarcástico llegó con la portada. Una recreación de la famosa foto “Lunch Atop a Skyscraper” de 1930, pero cambiando a los valientes obreros por ocho magnates tecnológicos sentados en una viga. Ahí estaban, sonriendo al vacío, Mark Zuckerberg (Meta), Lisa Su (AMD), Elon Musk (Tesla), Jensen Huang (Nvidia), Sam Altman (OpenAI), Demis Hassabis (Google DeepMind), Dario Amodei (Anthropic) y la pionera Fei-Fei Li. Una imagen que grita “nosotros construimos el futuro, literalmente, sobre los hombros de… bueno, sobre nuestros propios servidores”.
Señales de que el futuro ya llegó (y vino a quedarse)
Otra portada mostraba andamios rodeando las gigantescas letras “IA”, hechas para parecer componentes de computadora. Un símbolo perfecto: la inteligencia artificial como una construcción en permanente obra, siempre en beta, siempre a punto de colapsar o de maravillar. Thomas Husson, analista de Forrester, comentó con toda la seriedad del mundo que 2025 fue el año en que la IA pasó de ser un juguete para *early adopters* a una parte crítica de la vida cotidiana. O sea, el año en que dejamos de entender cómo funcionan las cosas que usamos a diario. ¡Progreso!
Time incluso encontró un presagio político de la prominencia del sector: la asistencia de estos mismos CEOs a la investidura del presidente Donald Trump en el Capitolio. Porque nada dice “hemos llegado al poder” como codearse con el establishment en Washington. Jacobs remató su argumento: quedó claro que no habrá vuelta atrás. Una frase reconfortante para quienes extrañan la privacidad, la estabilidad laboral y la noción de realidad compartida.
Los mercados de predicción, esos oráculos modernos, ya veían venir que la IA o sus gurús (Huang y Altman) serían finalistas. Compitieron por el título nada menos que el nuevo papa León XIV, el propio Trump (Persona del Año 2024), el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el alcalde electo de Nueva York, Zohran Mamdani. Pero al final, se impusieron los arquitectos de nuestro inevitable destino digital. Suceden en el podio a Taylor Swift (2023), demostrando que el poder ha pasado de las melodías pegadizas a los modelos de lenguaje extenso.
Esta tradición, que data de 1927, busca destacar a quien más moldea los titulares. Y en 2025, los titulares los escriben, cada vez más, máquinas que estos señores y señoras ayudaron a crear. Un bucle metanarrativo deliciosamente absurdo.
¿Te intriga cómo estos “arquitectos” seguirán remodelando nuestro mundo? Comparte esta nota con tu red y descubre más análisis sobre la revolución de la inteligencia artificial que ya gobierna en silencio.




