El primer ministro británico, Keir Starmer, calificó como “una vergüenza y algo completamente inaceptable” los ataques contra la policía en Southampton. Lo hizo en un debate parlamentario marcado por fuertes tensiones políticas, luego de que la violencia callejera estallara tras el homicidio del joven Henry Nowak.
El caso que encendió la polémica
Nowak, de 18 años, falleció tras ser atacado con un arma blanca por Vickrum Digwa, un hombre de 23 años condenado a cadena perpetua. La controversia creció cuando se supo que el agresor había mentido a la policía, lo que generó críticas sobre un supuesto “doble rasero” en el trato a distintos grupos étnicos.
Las declaraciones del líder populista Nigel Farage avivaron el clima de confrontación. Legisladores lo acusan de haber llamado a una respuesta de “rabia fría” tras el crimen. Farage defendió su postura y minimizó las críticas.
Starmer enfatizó la necesidad de abordar la violencia y la incitación al odio. La oposición conservadora, por su parte, exigió medidas más firmes para prevenir futuros incidentes.
Impacto en Southampton
La comunidad local está en shock. Vecinos expresan preocupación por el aumento de la violencia y la polarización social. Las autoridades han convocado reuniones para restaurar la paz y la confianza entre los grupos, buscando reforzar la seguridad en la ciudad.




