Los hutíes de Yemen, respaldados por Irán, atacaron dos buques petroleros saudíes en el mar Rojo. El Brent superó los 100 dólares por barril, su nivel más alto desde mayo. El conflicto amenaza con cerrar una segunda ruta comercial clave, tras el bloqueo de Irán en el estrecho de Ormuz.
Escalada militar y económica
Estados Unidos intensificó sus ataques contra Irán por duodécima noche consecutiva. El presidente Donald Trump advirtió sobre un “castigo militar importante” si los hutíes persisten. “Si hacen esto otra vez, Estados Unidos responsabilizará a Irán”, escribió en redes.
El precio del crudo Brent subió más de 6% el jueves. La semana pasada, los hutíes anunciaron un bloqueo al transporte vinculado a Arabia Saudita a través del estrecho de Bab el-Mandeb. Por ese paso transita el 12% del comercio mundial y una cuarta parte del tráfico de contenedores.
Los rebeldes afirmaron haber alcanzado los petroleros Encelia y Layla, provocando incendios. No se reportaron víctimas. Lloyd’s List Intelligence señaló que los ataques representan un “doble golpe” para los envíos de petróleo saudí, que ya han desviado millones de barriles por oleoducto terrestre.
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que la región es arrastrada a un círculo de confrontación cada vez más amplio. “La diplomacia es el único camino a seguir”, dijo ante el Consejo de Seguridad.
Reacciones regionales
El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, viajó a Teherán para pedir paz y prometió no permitir que su territorio sea usado contra Irán. Un diplomático árabe, en condición de anonimato, señaló que los estados del Golfo son pesimistas sobre una salida.
Irán mantiene su política de “ojo por ojo” ante los ataques de Estados Unidos. El secretario de Estado, Marco Rubio, replicó que la política de Trump es “cabeza por ojo”. Mientras, el Ministerio de Salud iraní reportó 55 fallecidos y 629 heridos desde que se reanudaron los bombardeos estadounidenses el 27 de junio.
Jordania interceptó tres misiles y seis drones. Kuwait reportó un ataque con drones en su frontera con Irak, sin víctimas. La guerra sigue siendo impopular entre los estadounidenses, reflejado en una votación simbólica en la Cámara de Representantes para detenerla.