Las conversaciones se rompen al amanecer
Las esperanzas de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán se desvanecieron este domingo al amanecer en Islamabad. Después de 21 horas de negociación maratónica, la tercera ronda de conversaciones cara a cara terminó sin un pacto.
El vicepresidente estadounidense JD Vance confirmó el colapso: los iraníes rechazaron los términos clave sobre su programa nuclear. Esto ocurre apenas días después del anuncio de un frágil alto el fuego de dos semanas, mientras el conflicto entra en su séptima semana.
“Necesitamos ver un compromiso firme de que no buscarán desarrollar un arma nuclear”, dijo Vance a periodistas frente a las banderas estadounidenses. “Ese es el objetivo central del presidente”.
El telón de fondo estratégico
Mientras los diplomáticos hablaban, la realidad militar seguía su curso. El ejército estadounidense anunció que dos destructores transitaron el estratégico estrecho de Ormuz para iniciar trabajos de desminado. Un movimiento que Teherán negó inmediatamente a través de sus medios estatales.
El control iraní sobre este paso marítimo vital se ha convertido en su mayor ventaja. Antes del conflicto, por allí pasaba una quinta parte del petróleo mundial. Ahora apenas circulan 12 barcos diarios.
“Estamos despejando el estrecho. Si llegamos a un acuerdo o no no marca ninguna diferencia para mí”, declaró Trump desde Washington mientras las negociaciones continuaban.
Las líneas rojas iraníes
La delegación iraní, encabezada por el presidente del Parlamento Mohammad Bagher Qalibaf, llegó con exigencias claras según la televisión estatal: compensación por los daños de la guerra y liberación de activos congelados.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, admitió que Teherán llegaba con “profunda desconfianza” tras ataques sufridos durante conversaciones anteriores.
En las calles de Teherán, el escepticismo se mezcla con una frágil esperanza después de semanas de ataques aéreos que han devastado el país.
“La paz por sí sola no es suficiente para nuestro país, porque hemos sido golpeados muy duro”, señaló Amir Razzai Far, un residente de 62 años.
El tablero regional se complica
Mientras tanto, Israel continuaba sus ataques contra Líbano pese al supuesto alto el fuego general. Las cifras son brutales: más de 2.000 muertos libaneses según su Ministerio de Salud, sumados a los aproximadamente 3.000 en Irán y decenas en otros países del Golfo.
Paralelamente, se anunciaron negociaciones directas entre Israel y Líbano que comenzarían este martes en Washington. Pero las protestas en Beirut y la postergación del viaje del primer ministro libanés muestran lo espinoso del camino.
Este fracaso diplomático ocurre en medio del contacto más directo entre Washington y Teherán desde 2013. Entonces fue Obama llamando a Rouhani sobre el programa nuclear. Ahora son Vance -un escéptico de la guerra con poca experiencia diplomática- frente a Qalibaf -excomandante de la Guardia Revolucionaria-.
La pregunta que queda flotando: ¿qué pasa cuando expire ese alto el fuego temporal? Nadie en Islamabad dio respuestas claras.




