La capital iraní bajo fuego
Las llamas iluminaron el cielo de Teherán este sábado. Un depósito de combustible, una instalación que abastece a la capital y provincias del norte, fue alcanzado. Los medios estatales lo atribuyeron a un “ataque de Estados Unidos y el régimen sionista”.
Mientras las columnas de humo se elevaban, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, prometió “muchas sorpresas” para la siguiente fase. Al otro lado del océano, Donald Trump descartaba un actor más en este tablero.
“La guerra ya es lo suficientemente complicada sin tener —sin involucrar a los kurdos”, dijo Trump a reporteros.
Un liderazgo que muestra fisuras
En medio del bombardeo, el presidente iraní Masoud Pezeshkian se disculpó. Sus misiles habían volado hacia estados árabes del Golfo. En un mensaje aparentemente filmado con prisa, pidió no atacar más a países vecinos.
Pero su poder parece limitado. El verdadero control de los misiles está en la Guardia Revolucionaria, que solo responde ante el Líder Supremo. Y desde otros sectores del régimen llegaron mensajes contradictorios.
“Ese es un sueño que deberían llevarse a la tumba”, dijo Pezeshkian sobre la exigencia de rendición incondicional de Trump.
Mientras tanto, Gholam Hossein Mohseni-Ejei, juez principal de línea dura, publicó en X que “los intensos ataques contra estos objetivos continuarán”. La narrativa oficial se fracturaba en plena crisis.
El costo humano y las sombras del futuro
El balance es brutal: al menos 1.230 vidas perdidas en Irán, más de 290 en Líbano y 11 en Israel. Seis soldados estadounidenses también han muerto. Un estudiante en el oeste de Teherán describió el miedo constante, incluso lejos de los objetivos militares.
Y entre las declaraciones bélicas y las disculpas, surgió una noticia que habla del futuro incierto del país. El consejo de liderazgo ha solicitado convocar a la Asamblea de Expertos para elegir al próximo líder supremo. No dijeron cuándo.
La guerra ya no solo quema depósitos de combustible. Ahora también quema las certezas sobre quién manda realmente en Teherán.




