Un tribunal que levanta cejas
El Parlamento israelí acaba de dar luz verde a un tribunal militar especial para juzgar a palestinos vinculados a los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. La medida, aprobada sin un solo voto en contra, apunta a entre 300 y 400 detenidos gazatíes. ¿Lo más polémico? Permite aplicar la pena de muerte.
Aquí el detalle que me inquieta: muchos de esos detenidos ni siquiera han sido acusados formalmente. Y ya sabemos cómo funcionan estos procesos en territorios ocupados.
¿Qué cambia realmente?
El nuevo tribunal opera dentro del sistema militar israelí que ya procesa a palestinos. La diferencia clave es que ahora adapta legislación previa para permitir sentencias capitales por delitos como genocidio, terrorismo o traición.
“La creación de este tribunal militar representa un cambio significativo en la política de Israel hacia los palestinos detenidos.”
Suena a declaración oficial, pero traduzcamos: es un precedente peligroso para el debido proceso en una región donde la justicia ya es selectiva.
El contexto que no cuentan
He visto suficientes promesas diplomáticas romperse para saber que esto no es solo “responder a ataques”. Es institucionalizar una vía rápida hacia condenas máximas, sin las garantías que cualquier sistema judicial debería ofrecer.
La pregunta que me hago como madre: ¿qué mensaje envía esto a las familias palestinas que llevan décadas esperando justicia? Y como periodista: ¿dónde quedan los derechos humanos cuando la seguridad se convierte en excusa para todo?




