Un brote de hantavirus en un crucero, que dejó varios pasajeros afectados y tres probables fallecimientos, ha vuelto a poner el foco en un virus conocido pero desatendido. A diferencia del coronavirus, estos patógenos no son nuevos. Se identificaron hace décadas y se cree que existen en todo el mundo. Sin embargo, su rareza y baja transmisión entre personas han frenado las inversiones en tratamientos y vacunas.
Un virus conocido, pero desatendido
Equipos de científicos en Chile, Argentina y Estados Unidos llevan años buscando soluciones. Pero sin suficiente respaldo económico de gobiernos o farmacéuticas, los avances son lentos. Ahora, el cambio climático suma presión: se espera que aumente el contacto entre humanos y roedores, principales portadores del virus.
“Que esta situación sirva para que podamos seguir investigando y uniéndonos entre el personal de salud, la comunidad y los recursos necesarios”, señaló el doctor Fernando Tortosa, de la Universidad Nacional de Río Negro, autor principal de un nuevo estudio.
El hantavirus no es uno solo. Existen distintas especies. El virus de los Andes, responsable del brote en el crucero, es especialmente preocupante porque puede transmitirse entre personas en algunos casos. Aunque las infecciones son poco frecuentes, suelen ser graves.
“Aunque es una enfermedad no tan frecuente, genera una alta mortalidad y es un problema de salud pública”, afirmó María Inés Barría, viróloga de la Universidad San Sebastián en Chile.
Avances en tratamientos
Un grupo de investigadores argentinos probó el tocilizumab, un fármaco usado para la artritis reumatoide, contra el síndrome pulmonar por hantavirus. El medicamento reduce la molécula IL-6, que desencadena inflamación dañina en los pulmones. De cinco pacientes tratados en un hospital, cuatro sobrevivieron. Los resultados se publicaron en The Lancet Infectious Diseases.
Las cifras reflejan la gravedad del virus. En Chile, van 42 casos y 15 fallecimientos en lo que va del año. En Argentina, desde junio de 2025 se reportan 102 casos y 32 decesos. En Estados Unidos, el 35% de los casos desde 1993 terminaron en pérdidas humanas, según los CDC.
Aún falta recorrido para que el tocilizumab se convierta en tratamiento estándar, pero la esperanza está puesta en que la atención reciente impulse más investigación. El brote en el crucero podría ser un punto de inflexión.