Caso cerrado, preguntas abiertas
La fiscalía española ha decidido archivar la investigación preliminar sobre las acusaciones contra Julio Iglesias. El motivo es claro: consideran que los tribunales españoles no tienen jurisdicción para juzgar unos hechos que, según las denuncias, ocurrieron en Bahamas y República Dominicana.
“Con profundo pesar, respondo a las acusaciones realizadas por dos personas que anteriormente trabajaron en mi casa. Niego haber abusado, coaccionado o faltado al respeto a ninguna mujer. Estas acusaciones son absolutamente falsas y me causan gran tristeza”, escribió el cantante en redes sociales.
El caso se abrió a principios de mes después de que dos exempleadas del artista lo acusaran de agresión sexual en sus residencias caribeñas. La noticia sacudió al mundo de la música latina, donde Iglesias, de 82 años, es una figura legendaria.
Un legado bajo sombra
Hablamos de un artista que ha vendido más de 300 millones de discos en una docena de idiomas. Ganó popularidad global en los 70 y 80 con duetos icónicos junto a Willie Nelson y Diana Ross. Recibió un Grammy a la trayectoria en 2019.
Pero hoy, su legado musical queda ensombrecido por estas acusaciones que, jurídicamente al menos, no seguirán su curso en España. La fiscalía ha sido contundente: sin jurisdicción, no hay caso.
Los abogados del cantante en Florida no han respondido a las solicitudes de comentario. Mientras tanto, el mundo sigue preguntándose qué pasó realmente en esas residencias caribeñas. El padre del astro pop Enrique Iglesias enfrenta una tormenta que las leyes españolas dicen no poder juzgar.




