“Me han jodido mi reputación. ¿Y ahora qué?”
Tras una semana de silencio que parecía eterna, Julio Iglesias ha soltado la bomba. El archivo de su caso por la Fiscalía Española no le ha traído paz, sino una mezcla de furia y alivio amargo.
La tormenta mediática ha pasado, pero el chaparrón le ha calado hasta los huesos. Para el artista, el cierre del expediente es solo un papel. Lo que no se borra es el impacto negativo que ya ha hecho mella.
“No se puede joder la reputación de una persona solo por el hecho de que una niña que no sabe ni quién es denuncie”,
Lo dijo claro y sin rodeos. Su derecho a la presunción de inocencia, según él, fue pisoteado en pleno espectáculo público. El daño, lo califica como “enorme e irreparable”.
Agradece a sus seguidores, sí. Pero el mensaje final es contundente: la justicia puede poner punto final, pero el golpe al honor ya está dado. La sentencia mediática, parece, fue más rápida y dura que cualquier fallo judicial.




