La posibilidad de un pacto entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz genera expectativas internacionales. Tras meses de tensión tras la muerte del líder supremo iraní, Ali Jameneí, Washington afirma que el anuncio oficial podría concretarse en los próximos días. Teherán, sin embargo, advierte que persisten diferencias sobre activos congelados y el futuro de su programa nuclear.
Negociaciones en dos fases
Según versiones de medios estadounidenses e iraníes, las conversaciones avanzan en dos etapas. La primera implica la reapertura inmediata del estrecho, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. La segunda fase abriría un periodo para discutir los términos definitivos sobre el enriquecimiento de uranio y la capacidad militar iraní.
Funcionarios de la Casa Blanca señalan que el líder supremo interino, Mojtaba Jameneí, habría dado luz verde al esquema general. Sin embargo, las decisiones dentro del régimen iraní avanzan con lentitud. El presidente Donald Trump ha enviado mensajes contradictorios: el sábado aseguró que el acuerdo estaba prácticamente listo, un día después afirmó que sus representantes no debían apresurarse porque
“el tiempo está del lado de Estados Unidos”.
Reacciones encontradas
El eventual pacto ha provocado posturas divididas dentro de la política estadounidense e israelí. Sectores conservadores cercanos a Trump cuestionan que no contemple el desmantelamiento total del programa nuclear iraní ni la eliminación de su arsenal de misiles. En Israel, el gobierno de Benjamin Netanyahu observa con preocupación un entendimiento que no responde a sus principales exigencias de seguridad.
Durante las conversaciones han participado negociadores de Pakistán y líderes árabes interesados en evitar una escalada regional. Analistas consideran que la presión económica, el alza en los precios del petróleo y la cercanía de las elecciones legislativas en Estados Unidos aceleraron la búsqueda de una salida diplomática. No obstante, persisten dudas sobre los beneficios reales obtenidos por Washington, especialmente porque el estrecho operaba con normalidad antes del inicio del conflicto.




