El norte de Pakistán arde
Las calles de Islamabad, Gilgit y Skardu se convirtieron en un polvorín. Las autoridades desplegaron tropas e impusieron un toque de queda de tres días tras protestas violentas por la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei.
Los enfrentamientos dejaron al menos 12 muertos y decenas de heridos. Grupos chiíes atacaron oficinas de Naciones Unidas y quemaron una comisaría local.
La ONU en la mira
El ataque se centró en las instalaciones del UNMOGIP, que supervisa el alto el fuego en la disputada región de Cachemira. La misión tuvo que reforzar su seguridad urgentemente.
“La ONU confirmó daños en sus oficinas y expresó preocupación por la seguridad del personal”, según fuentes oficiales.
Las autoridades paquistaníes insisten en que tienen la situación bajo control. Pero el toque de queda sigue vigente mientras intentan evitar nuevas revueltas.
En Gilgit y Skardu, los choques fueron particularmente intensos. El despliegue militar fue masivo para contener a los manifestantes.
Lo que empezó como una protesta por un evento internacional terminó con ataques directos a símbolos globales. Y ahora todo el norte del país respira con cautela.




