La emergencia sanitaria se agrava
A dos semanas de los sismos que sacudieron el norte de Venezuela, la crisis humanitaria se intensifica. Miles de damnificados acuden a clínicas móviles y cocinas comunitarias en busca de atención médica y alimentos. La ONU hizo un llamado para recaudar 300 millones de dólares y asistir a 1,3 millones de personas.
El estado de La Guaira, el más afectado, concentra los esfuerzos de organizaciones no gubernamentales que ahora operan con libertad, en contraste con años anteriores de restricciones oficiales. El director de ayuda humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, visitó la zona y advirtió sobre el aumento de enfermedades crónicas y agudas entre los sobrevivientes.
“Ya no solo llegan con fracturas; llegan con esas otras necesidades de salud de más largo plazo”, declaró Fletcher a The Associated Press.
Los médicos en Catia La Mar reportan un incremento de afecciones cutáneas y enfermedades diarreicas. También falta medicamentos para diabetes e hipertensión. El hacinamiento y las malas condiciones de agua y saneamiento agravan el cuadro.
Irma Echarri, de 67 años, acudió a una unidad móvil esperando reabastecer sus gotas para los ojos y analgésicos. También buscaba alivio para un dolor de nariz que le apareció tras los sismos del 24 de junio.
“Me duele bastante”, señaló mientras esperaba su turno.
Los sismos dejaron 3.889 fallecidos, 190 edificios colapsados y 856 estructuras dañadas, según las autoridades. Unas 18.000 personas perdieron su hogar y viven en escuelas, aceras y parques.
Zulbey Reyes, de 41 años, perdió su empleo como niñera y su casa. Acudió a una clínica de la organización Paluz, en alianza con International Rescue Committee, por un dolor en el pecho. El diagnóstico reveló un nervio inflamado por el grito del día del sismo.
La Organización Panamericana de la Salud informó que el 50% de los profesionales de la salud en La Guaira se vieron afectados directamente: algunos fallecieron, otros desaparecieron o sufrieron crisis familiares.
Según la Oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres, los daños a viviendas e infraestructura ascienden a unos 37.000 millones de dólares. Hasta ahora, Estados Unidos ha aportado la mayor parte de la ayuda. La respuesta contrasta con la anterior persecución a ONG bajo el gobierno de Nicolás Maduro.
Fletcher concluyó: “Cuando se tiene una crisis de esta magnitud, la gente deja la política a un lado y puede concentrarse en salvar tantas vidas como sea posible”.




