Riesgos sanitarios inmediatos
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que los mayores riesgos tras los terremotos del 24 de junio en Venezuela no solo provienen de las lesiones. El acceso limitado a vacunas, la interrupción de servicios médicos rutinarios y las deficiencias en el suministro de agua potable son las principales amenazas.
“En las próximas semanas, los mayores riesgos para la salud podrían derivarse no solo de las lesiones causadas por los terremotos, sino también de las interrupciones en los servicios de salud, las condiciones de acceso a la atención médica, las deficiencias en el agua y el saneamiento, y el acceso a la vacunación y la atención médica rutinaria”, señaló Jarbas Barbosa, director de la OPS, en videoconferencia desde Washington.
La OPS colabora con el Ministerio de Salud venezolano para detectar brotes en los refugios. Barbosa explicó que las enfermedades respiratorias, como la gripe, se propagan rápidamente en espacios reducidos. También preocupan las afecciones derivadas del consumo de agua no potable o alimentos en mal estado.
Daños y necesidades
Armando Denegri, representante de la OPS en Venezuela, informó que tres hospitales sufrieron daños estructurales y fueron evacuados. Otros 24 presentaron afectaciones que comprometieron transitoriamente su funcionamiento, aunque en su mayoría ya fueron reparados.
“El 50% de los profesionales de la salud de La Guaira se vieron afectados directamente. Algunos desaparecieron, algunos fallecieron, otros se vieron muy afectados por la crisis, impactando a sus familias”, detalló Denegri, sin precisar más.
La OPS estima que se requieren 24 millones de dólares para cubrir necesidades urgentes de salud hasta fin de año. Según Barbosa, ese monto permitirá mantener servicios, apoyar la rehabilitación y restaurar instalaciones.
Los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 ocurrieron con 39 segundos de diferencia a lo largo de la cordillera de la costa norte de Venezuela, reportó el Servicio Geológico de Estados Unidos. Fueron los más fuertes en el país en más de un siglo.
Las autoridades venezolanas reportaron 3,811 fallecidos y 16,740 heridos en Caracas, La Guaira y Miranda. La mayoría de las muertes se concentraron en La Guaira, a 20 kilómetros al norte de Caracas. El gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez estimó que 18,000 personas perdieron su hogar y ahora viven en escuelas, parques y plazas públicas.




