Cuando el fútbol femenino tenía porterías… rosas
Imagina esto: México, 1971. El segundo torneo de la Federación del Futbol Femenino Independiente Europeo (FIEFF) se juega aquí. Las condiciones? Porterías color rosa y un único diseño de uniforme para todas. Sí, leíste bien.
Seis equipos latinoamericanos participaron, incluido el anfitrión. La ‘mascota’ fue una joven llamada Xóchitl. Esta historia, casi perdida en el tiempo, ahora revive en una exposición.
Diseño que cuenta más que goles
“La muestra explora cómo a través del diseño se puede contar la historia de este deporte y, a la vez, la historia de la sociedad”
‘Futbol: Diseñando una pasión’ en el Museo Franz Mayer reúne más de 309 objetos de 11 copas mundiales. Desde Uruguay 1930 hasta el próximo torneo en Norteamérica este año.
Los pósters, uniformes y memorabilia de aquel torneo femenino del 71 son piezas clave. Hablan de una época donde el fútbol de mujeres era… diferente. Con sus propias reglas estéticas impuestas.
La exposición forma parte del programa cultural de Host City Ciudad de México por el Mundial FIFA. Otros museos como el Jumex, Tamayo y Palacio de Iturbide también participan.
Incluso coincide con la esperada reapertura del Museo Dolores Olmedo. El timing es perfecto: justo cuando el fútbol femenino vive un momento histórico de visibilidad.
Es curioso cómo esos uniformes únicos y porterías rosas ahora nos parecen tan ajenos. Pero ahí están, contándonos cómo era jugar cuando casi nadie miraba.




