El glamour que se desmoronó
Pensabas que Miss Universo 2025 sería otro espectáculo predecible de sonrisas forzadas y vestidos que cuestan más que el alquiler de un año en la ciudad, ¿verdad? Pues agárrate, porque esta edición decidió cambiar el guion y convertirse en el reality show más dramático que nadie pidió, pero del que todos estamos hablando. Lejos de la perfección filtrada por Instagram, este certamen se transformó en un auténtico campo de batalla entre concursantes, organizadores y el sentido común.
Mientras avanzaba la competición, los conflictos fueron empeorando más que el Wi-Fi en un domingo por la noche, empañando esa imagen de elegancia y sofisticación que intentan vendernos. La pasarela, que debería ser un escenario de empoderamiento y belleza, se convirtió en el epicentro del escándalo y la controversia, demostrando que a veces la realidad supera a cualquier trama de novela.
El organizador y su talento para los problemas
Hace apenas unos días, Nawat Itsaragrisil, el organizador del evento en Tailandia, decidió que su papel no era ser un anfitrión, sino el villano de la temporada. En un acto que nos dejó a todos con la boca abierta, se le acusó de insultar y humillar públicamente a la representante mexicana, Fátima Bosch, llegando a llamarla “tonta” e intentando amedrentarla con el personal de seguridad. Vamos, un comportamiento totalmente inaceptable y que huele a abuso de poder.
La reacción no se hizo esperar. Varias de las concursantes, en un acto de sororidad que nos devolvió un poco la fe en la humanidad, abandonaron la sala en señal de protesta. Incluso la actual reina de belleza se pronunció a favor de Bosch y la felicitó por no quedarse callada. Porque, seamos claros, en 2025 callarse ante este tipo de situaciones no es una opción.
Pero, como en cualquier buen drama, el pasado siempre vuelve para cobrar factura. Tras el incidente con Fátima Bosch, la mirada pública se posó sobre Nawat, y su historial de malos comportamientos salió a la luz como los trapos sucios en una mudanza. Resurgió el caso de Rachel Gupta, ganadora de Miss Grand International 2024, quien ya había acusado al empresario tailandés de ejercer malos tratos y violencia, crear un ambiente tóxico con críticas hacia su físico y someterla a dietas extremas. Un patrón, ¿no crees?
Problemas de salud y la renuncia inesperada
Como si los conflictos con el organizador no fueran suficiente, el destino (o quizás la mala logística) quiso añadir más leña al fuego. Al menos siete concursantes sufrieron una intoxicación alimentaria que las llevó a requerir atención médica. La situación fue tan grave que la candidata de Hungría, Kincső Dezsényi, tuvo que ser hospitalizada de emergencia. Uno esperaría que en un evento de esta magnitud la seguridad alimentaria estuviera garantizada, pero al parecer aquí primó el “sálvese quien pueda”.
En medio de este caos, Helena O’Connor, representante de Islandia y una de las favoritas, tomó la decisión de retirarse del concurso por problemas personales y de salud. La noticia, anunciada por la propia Helena a través de sus redes sociales, nos recordó que detrás de las coronas y la brillantina hay personas reales. “A veces la vida da giros inesperados, y eso está bien. Los últimos días no he estado bien y tuve que ser llevada al hospital en ambulancia”, escribió. Una decisión valiente que prioriza el bienestar sobre la competencia.
Y por si todo esto fuera poco, hasta un video de TikTok se sumó a la polémica. Inna Moll, la representante de Chile, generó controversia tras publicar un clip donde, mientras la maquillaban, simulaba inhalar un polvo (que resultó ser maquillaje) para luego mostrar un look transformado. La publicación desató duras críticas, obligando a Moll a aclarar que todo formaba parte de un “trend” viral y a ofrecer una disculpa pública. Porque en la era de las redes sociales, hasta el contenido más inocente puede malinterpretarse.
En resumen, Miss Universo 2025 pasará a la historia no por su ganadora, sino por haber sido el certamen donde la polémica fue la verdadera protagonista. Entre acusaciones de maltrato, problemas de salud y un organizador con más denuncias que aciertos, queda claro que la industria de la belleza necesita una transformación profunda que vaya más allá de la superficie.
¿Conocías todos los detalles de esta edición tan polémica? Comparte este artículo en tus redes sociales y ayúdanos a visibilizar lo que realmente sucede detrás del brillo de los concursos de belleza. Explora más contenido relacionado en nuestra sección de espectáculos.
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