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Lorena López lleva la corona de Tamaulipas a Miss Universo México

Una tamaulipeca demuestra que la belleza y el cerebro no son mutuamente excluyentes.

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De Reynosa para el mundo (o al menos para Tailandia)

Lorena López Pulido, la reynosense que le está dando en la torre a los estereotipos, no solo es modelo sino también licenciada en Ciencias Políticas (sí, lee *The Economist* entre sesión de fotos y pasarela). Esta mujer de 28 años acaba de asegurar su lugar para representar a Tamaulipas en el Miss Universo México 2025, donde competirá contra otras 31 candidatas que, asumimos, también han dominado el arte de caminar en tacones sin tropezar.

El evento de coronación será en septiembre en el Conjunto Santander de Artes Escénicas de Zapopan, Jalisco. O sea, básicamente el Coachella de los concursos de belleza nacionales. Y si todo sale bien, Lorena podría terminar representando a México en el certamen internacional en Tailandia (noviembre 2025), donde seguramente hará que los jueces se pregunten: “¿Cómo hace para lucir tan impecable con ese calor húmedo?”.

No es solo un rostro bonito (aunque, claro, ayuda)

Mientras el mundo sigue debatiendo si los certámenes de belleza son relevantes en 2025, Lorena está ocupada rompiendo esquemas. No solo desfila como si naciera en stilettos, sino que además tiene un título universitario y habla de disciplina como si fuera su apellido. “Me preparo física y mentalmente”, dijo, probablemente mientras hacía sentadillas y recitaba la Constitución. Su rutina incluye alimentación balanceada, entrenamiento de pasarela (para no repetir el *walk* de Jennifer López en 1999) y, suponemos, mirarse al espejo diciendo: “Tú puedes, Lorena”.

La actual Miss Universo México, María Fernanda Beltrán (sinaloense y segunda finalista en Miss Universo 2024), será quien le pase la corona a la siguiente afortunada. O sea, el equivalente a que Shakira te entregue un Grammy. Nada mal.

“Si ella puede, yo también” (y otros mantras millennial)

Lorena no solo quiere la corona; quiere ser el ejemplo que inspire a otras mujeres. “Mi inspiración son mis sobrinas, mi mamá y mi hermana”, confesó, demostrando que detrás de ese contorno perfecto hay una mujer que sabe que el verdadero *glow up* es dejar huella. Su filosofía es simple pero poderosa: disciplina + tenacidad + esfuerzo = éxito. Básicamente la fórmula que todos ignoramos mientras pedimos sushi a las 2 a.m.

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Eso sí, no todo es sonrisas y fotos glamurosas. Detrás hay horas de entrenamiento, dietas que probablemente no incluyen tacos al pastor (qué tragedia) y la presión de representar a todo un estado. Pero si alguien puede hacerlo, es ella: una mujer que une belleza, inteligencia y determinación como si fueran los tres ingredientes de un cóctel ganador.

Así que, querido público de internet, prepárense para ver a esta tamaulipeca brillar en el escenario nacional (y ojalá internacional). Y si necesitan motivación, recuerden su lema: “Si te lo propones, lo logras”. O, en términos millennial: *”Si ella pudo, tú también puedes (pero primero, ve a dormir temprano)”*.

¿Listos para apoyar a Lorena? Comparte esta historia y sigue su trayecto hacia la corona. ¡Que el algoritmo lleve su talento a todos lados! 🌟 #TeamTamaulipas

Espectáculos

Bad Bunny convierte el Super Bowl en una fiesta boricua

El artista llevó la cultura puertorriqueña al escenario más grande de EE.UU. en una presentación llena de símbolos y sorpresas.

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El Benito que conquistó América

El sol se ponía sobre cañaverales virtuales cuando Bad Bunny apareció. Rodeado de jíbaros con sus pavas, viejitos jugando dominó y un puesto de piragua, transformó el Levi’s Stadium en un pedacito de Puerto Rico.

Desde esa isla con historia colonial complicada hasta el mundo entero. Benito Antonio Martínez Ocasio cumplió: hizo del Super Bowl 60 algo histórico para los latinos.

Reggaetón, salsa y protesta

Comenzó con “Tití me preguntó” y “Yo perreo sola”, reapareciendo en la cima de una casita típica. Cardi B fue su invitada a esa parranda de marquesina que todos hemos tenido (o deseado tener).

Luego atravesó el techo y sonó “Gasolina” de Daddy Yankee. Un guiño claro a quienes abrieron camino para que su trap llegara global.

“Mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio,” se presentó ante millones. “Y si hoy estoy aquí es porque nunca dejé de creer en mí. Tú también deberías creer en ti, vales más de lo que piensas.”

Las cuerdas de “Monaco” dieron paso a la sorpresa: Lady Gaga emergió en una boda cantando “Die with a Smile”. Mientras, Benito aprovechó para cambiarse.

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Regresó con traje blanco de salsero clásico para “Baile Inolvidable” y “NuevaYol”. El escenario se transformó en fiesta de barrio donde brindó con Tonita, dueña del Caribbean Social Club de Brooklyn.

Ricky Martin interpretó “Lo que le pasó a Hawaii”, ese grito por la autonomía puertorriqueña. Detrás, jíbaros trepaban postes que explotaban – símbolo inconfundible de los apagones crónicos en la isla.

Esto dio paso a “El apagón”, referencia directa al huracán María y la rabia por los cortes energéticos. Trece minutos donde todas las miradas del mundo estuvieron puestas en Benito.

Español primero, siempre

Bad Bunny actuó completamente en español. El único inglés vino de Gaga, hasta que al final dijo:

“God Bless America,” y luego nombró países caribeños, centro y sudamericanos. “Y mi patria, Puerto Rico, seguimos aquí.”

Terminó con “DtMF” mientras salía del estadio. Simple así.

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Considera esto: hace diez años empacaba bolsas en un Econo. La semana pasada ganaba Álbum del Año en los Grammy por “Debí tirar más fotos”. Primer álbum completamente en español en lograrlo.

Y ahora esto. El chico que omitió EE.UU. en su última gira por miedo a migración para sus fans, conquistando el evento más gringo que existe.

“Quiero llevar al escenario mucha de mi cultura,” había dicho antes del show. “Va a ser divertido.”

Cumplió. Y cómo.

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Bad Bunny rompe récord en el Super Bowl con show épico

Bad Bunny hizo historia con un show lleno de sorpresas y colaboraciones icónicas que encendieron las redes.

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El Conejo Malo conquistó el templo del fútbol americano

Oye, esto sí que es para los libros de historia. Benito Martínez Ocasio, nuestro Bad Bunny, acaba de hacer lo que ningún solista latino había logrado antes: ser la estrella del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl. Y no solo apareció—hizo que todo Latinoamérica estuviera pendiente.

El Levi’s Stadium se tiñó de blanco cuando apareció con un balón que decía “Together we are America”. Arrancó con “Tití me preguntó”, pero la verdadera magia vino después.

Las sorpresas que nadie vio venir

Primero apareció Lady Gaga—sí, la misma—pero no como la conocíamos. Llegó con un vestido azul espectacular y se lanzó a una versión salsa de “Die with a Smile”. La escena de ella bailando con Bad Bunny ya es meme eterno.

“La ‘Mother Monster’ se dejó llevar por el sabor latino y además de cantar, compartió unos pasos de baile con Benito”

Pero espera, porque Ricky Martin salió de entre lo que parecía maleza en el escenario. Apenas unos segundos bastaron para que interpretara un pedazo de “Lo que le pasó a Hawái” y el internet explotara.

Para Ricky era su primera vez en la final de la NFL. Gaga ya había estado—fue la artista principal en 2017—pero nunca así, nunca tan… latina.

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Lo más bonito es ver cómo esto trasciende la música. Es poner nuestra cultura en el centro del evento más visto en Estados Unidos. Sin pedir permiso, sin adaptarse demasiado. Así nomás.

Ahora a esperar las reacciones y los memes, que seguro serán legendarios.

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Espectáculos

El Grammy de Bad Bunny y el niño que enfrentó a ICE

El gesto de Bad Bunny con un niño en el Super Bowl conecta con un caso real de detención migratoria que conmovió al mundo.

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Cuando un gesto en el escenario cuenta una historia real

Bad Bunny convirtió su momento más brillante en el Super Bowl en algo más grande. En lugar de celebrar solo su Grammy, se lo entregó a un niño pequeño en el escenario. Un gesto dulce, ¿verdad? Pero internet rápidamente hizo la conexión.

Para muchos, ese niño era una versión mini del propio Benito. Para otros, era la imagen viva de Liam Ramos, el pequeño ecuatoriano de cinco años detenido por ICE hace unas semanas. Las fotos de su arresto, con un gorrito de conejo invernal, crearon un vínculo visual inmediato con la estética del artista.

“¿Por qué detienen a un niño de 5 años? No me digan que este niño va a ser clasificado como un criminal violento”, cuestionó Zena Stenvik, superintendente escolar del distrito donde ocurrió la detención.

Un caso que expone las grietas del sistema

La historia de Liam y su padre es tan absurda como triste. Fueron detenidos en Minnesota el 20 de enero, a pesar de que el padre tiene un caso de asilo en curso y no pesaba sobre él ninguna orden de deportación. Lo peor: los trasladaron más de 2,000 kilómetros a un centro en Texas.

Un juez federal, Fred Biery, finalmente ordenó su liberación al determinar que no existía causa probable suficiente para la detención. Según el American Immigration Council, este caso muestra las fallas en los protocolos cuando las familias siguen todos los procesos legales establecidos.

Mientras Bad Bunny actuaba ante millones, Liam y su padre intentaban recuperar la normalidad en Minneapolis. El abogado Marc Prokosch representa legalmente a la familia Ramos en este proceso que nunca debió ocurrir.

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El gesto del artista funciona como esas declaraciones políticas que menciona el Migration Policy Institute: potentes precisamente porque ocurren en eventos masivos. Al entregar ese Grammy dorado a un niño, Bad Bunny validaba no solo su propio camino desde Puerto Rico, sino la resiliencia silenciosa de miles de familias migrantes.

Sea Liam en persona o una poderosa representación simbólica, su presencia en ese escenario aseguraba una cosa: que esta historia no caería en el olvido. A veces la cultura pop hace mejor periodismo que los periódicos.

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