Una noche de declaración de intenciones
Ousmane Dembélé fue simplemente imparable. Con dos goles y una asistencia, fue el gran artífice de la contundente victoria 5-0 del Paris Saint-Germain sobre el Olympique de Marsella. Un resultado que devuelve al campeón a lo más alto de la Ligue 1.
“Queríamos enviar un mensaje de que estamos de vuelta”, manifestó Dembélé después del partido.
Y vaya si lo enviaron. El equipo de Luis Enrique salió con hambre desde el primer minuto, mientras que el Marsella de Roberto De Zerbi pareció desaparecer. Una actuación sin personalidad que dejará muchas preguntas en el vestuario visitante.
Un derbi sin historia
La clave estuvo en la velocidad y la puntería. A los 12 minutos, Dembélé ya inauguraba el marcador tras un contragolpe letal. El Marsella, con su defensa desdibujada, nunca encontró respuesta.
Los errores individuales fueron letales. Leonardo Balerdi tuvo una noche para olvidar, regalando el segundo gol a Dembélé antes del descanso. En la segunda parte, todo se desmoronó: autogol de Facundo Medina, volea espectacular de Khvicha Kvaratskhelia y el quinto de Lee Kang-in.
El arquero suplente Jeffrey de Lange, quien reemplazó al argentino Gerónimo Rulli, tuvo poco que hacer ante el tsunami parisino. En ataque, figuras como Mason Greenwood o Amine Gouiri fueron invisibles.
Esta paliza hace que la victoria marsellesa del pasado septiembre parezca un recuerdo lejano. El PSG no solo recuperó los tres puntos y el liderato; recuperó su aura.
Mientras, en otros partidos, el Mónaco salvó un punto en Niza gracias a una milagrosa despejada de Thilo Kehrer, tras un error del portero Philipp Köhn. Angers ganó con un golazo desde casi 40 metros y Le Havre también sumó tres puntos.




