El ‘Señor Barriga’ frente a la inteligencia artificial
Mientras la industria del entretenimiento se llena de avisos sobre inteligencia artificial, una voz con más de cinco décadas de carrera pone los pies en la tierra. Edgar Vivar, ese rostro que para millones es sinónimo de infancia latinoamericana, recibió un homenaje y soltó unas verdades que resonaron fuerte.
En el 32 aniversario de la Asociación Mexicana de Cineastas Independientes (AMCI), donde le dieron la ‘Claqueta AMCI’, el actor de 77 años habló claro sobre el futuro del cine.
“Yo lo veo como un estímulo, como un reto muy grande. Hay cosas que no se pueden sustituir: el alma, el espíritu humano. Por muy digitalizada que esté la imagen, todavía no creo que pueda reemplazar eso”,
dijo Vivar ante los medios. Para él, las herramientas digitales son más un desafío que una amenaza.
Nostalgia con visión de futuro
Su reflexión viene cargada de perspectiva histórica. Recordó cuando llegó el cine sonoro y cómo eso hizo temblar a toda una generación de actores.
“Cuando llegó el cine hablado los actores se pusieron a temblar. Muchos no tenían buena voz o tenían un acento muy extranjero. Entonces la selección natural funciona en este sentido”,
explicó.
Pero hay algo que, en su opinión, la tecnología nunca podrá replicar: esa magia colectiva del cine.
“La sensación de estar en una sala oscura compartiendo el tiempo y el espacio con gente que uno no conoce, pero latiendo su corazón al unísono de la historia que se está contando… eso se queda”,
sentenció con esa mezcla de sabiduría y pasión que solo dan los años frente a cámaras y públicos.
El homenaje a una leyenda viva
Pedro López Tarso Araneda, hijo del legendario Ignacio López Tarso, fue quien entregó el reconocimiento. Sus palabras pintaron al hombre detrás del actor:
“A Edgar se le admira desde luego por ser un gran actor, disciplinado y maravilloso, pero también por el ser humano, el amigo, el gran conversador y la persona sensible”,
dijo frente a una audiencia visiblemente emocionada.
Vivar, conocido por personajes como ‘Ñoño’ y ‘El Señor Barriga’ en las series de Chespirito, agradeció conmovido. Reveló que alguna vez dudó entre ser médico o actor.
“Creo que no me equivoqué”,
dijo entre sonrisas.
A sus 77 años sigue con proyectos en mente -hasta mencionó su deseo de hacer La tempestad de Shakespeare-. Su mensaje final fue simple pero poderoso: lo importante es seguir creando, aprendiendo y, sobre todo, manteniendo viva esa chispa humana que ni el algoritmo más avanzado puede imitar.




