Una llamada que no debió contestar
Daniela Castro acaba de soltar una bomba en sus redes. No es sobre un nuevo proyecto, sino sobre algo mucho más oscuro: el acoso brutal que está sufriendo su hija, Alexa.
Resulta que el domingo pasado, la joven modelo recibió una llamada de un número desconocido. Alexa no suele contestar esas cosas, pero esta vez lo hizo. Error.
“Empezó a recibir llamadas, majaderías, insultos”, contó Daniela en un video serio, sin su sonrisa habitual.
Pero esto no fue un bromista solitario. La familia descubrió que era un grupo organizado de 28 personas, hombres y mujeres, hostigando a la joven. Incluso le decían que la habían visto en un centro comercial para insultarla con más saña.
La reacción familiar: de la furia al consejo
El esposo de Daniela logró parar el hostigamiento… momentáneamente. > “Cuando mi esposo contestó, dejaron de molestar (porque) les mentó la madre”, reveló.
Y sobre ella misma bromeó con amarga ironía: > “A mí no me dejaron contestar porque creo que me meto al teléfono y los muerdo o los ahorco”.
Pero detrás del humor hay una advertencia genuina. Daniela usó su plataforma para alertar a otros padres: esta violencia ya no solo pasa en la calle, llega directo al teléfono.
“Me siento responsable de compartir lo que le pasó a Alexa y, evidentemente, uno entra en shock porque no sabes de dónde viene ni hacia dónde va”, confesó.
Aunque tienen identificados algunos números, no confirmó si tomarán acciones legales. Su mensaje final fue claro: > “Espero que nunca les pase una situación así”.
Lo más triste: Esto no es nuevo en la familia. Su hija menor, Danka, ya había revelado en 2025 episodios graves de bullying escolar. Parece que la sombra del acoso los persigue.
Una historia fea que nos recuerda lo vulnerables que podemos ser todos cuando la crueldad decide marcar nuestro número.




