Rechazo global a los nuevos aranceles de Estados Unidos
La Casa Blanca activó este viernes una nueva ronda de gravámenes que van del 10% al 12.5% sobre productos de 60 economías. La medida, justificada por supuestas fallas en la adopción de estándares contra el trabajo forzado, provocó una reacción casi unánime de los socios comerciales.
Australia y Nueva Zelanda fueron los primeros en pronunciarse. Ambos países rechazaron las acusaciones de Washington y aseguraron cumplir con las normas laborales internacionales. Solicitaron la eliminación inmediata de los aranceles.
Japón también protestó. Recordó que existía un acuerdo previo con Estados Unidos para mantener una tasa del 10% y afirmó que sus reglas comerciales se ajustan a los criterios globales.
China reiteró su rechazo a “todas las formas de aranceles unilaterales” y sostuvo que las guerras comerciales no benefician a ninguna de las partes.
Exportadores chinos reconocieron que las nuevas tarifas son menores a las de 2025, pero señalaron que la incertidumbre los ha llevado a diversificar mercados, incrementando sus ventas hacia Europa.
Corea del Sur y Tailandia optaron por la vía del diálogo. Anunciaron que mantendrán conversaciones con Washington mientras evalúan el impacto en sus exportaciones.
¿Aranceles duraderos?
Especialistas consideran que estos gravámenes tienen más posibilidades de mantenerse vigentes al estar respaldados por una investigación bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de Estados Unidos. Esto les da un sustento legal más sólido que medidas previas.
La Unión Europea y Singapur, por su parte, calificaron la decisión como injustificada y advirtieron que afectará la estabilidad del comercio internacional.




