La separación más tranquila del espectáculo
Angélica Vale está pasando por un divorcio, pero no es el drama que muchos esperarían. A cinco meses de que se hiciera pública su separación de Otto Padrón, su esposo por 14 años, la actriz y cantante tiene las cosas claras: nada de peleas innecesarias.
“Después de tantos años juntos y después de haber tenido un matrimonio tan bonito, porque fue un matrimonio muy bonito, pues ni modo de ponernos a pelear ya ahorita, a estas alturas, ¿pa´ qué?”, le dijo la artista al periodista Eden Dorantes.
Prioridad: los hijos
La clave para esta tranquilidad post-matrimonial tiene nombre: Angélica Massiel y Daniel Nicolás. Vale asegura que tanto ella como Padrón coinciden en una cosa: el bienestar de sus dos niños es lo primero.
“No es sano para nuestros hijos y, eso, es prioridad para los dos, que nuestros hijos estén bien y estén contentos y así van”, destacó la conductora de “Juego de voces”.
Mientras ella viaja a México para grabar un reality de Televisa, los pequeños se quedan en Los Ángeles al cuidado de su padre. “Se quedan con su papi”, confirmó.
La Vale reconoce que al principio la noticia la tomó por sorpresa y no fue una etapa sencilla. Pero ahora se encuentra más tranquila. Sobre los motivos específicos que detonaron la ruptura prefiere no ahondar -“no puedo contar mucho”, insistió- porque el proceso legal sigue en curso.
Lo que sí dejó claro es que después de más de una década juntos, caracterizada por todo menos por confrontaciones, no ve razón para empezar a pelear ahora. Una lección madura en medio del caótico mundo del espectáculo.




