Un informe tan brillante que hasta las lámparas de la Casona de Xicoténcatl se sonrojan
Ah, la política mexicana. Ese teatro donde los discursos son más ensayados que las telenovelas de las 9. En esta ocasión, la senadora Olga Sosa (sí, la misma que usted no recordaba hasta ahora) se presentó puntual como un reloj suizo al informe de actividades del senador Gerardo Fernández Noroña, quien, por si no lo sabía, es el presidente de la Mesa Directiva del Senado. ¡Qué honor! O eso nos quieren hacer creer.
Entre abrazos y sonrisas para la foto (porque al final eso es lo que importa), la senadora Sosa se deshizo en elogios hacia Noroña, destacando su “compromiso con el pueblo” y su impecable seguimiento del reglamento. Porque, claro, en política seguir las reglas es tan raro como encontrar un unicornio en el Zócalo.
Reformas, trenes y otras fantasías
Noroña, en su papel de narrador de un cuento de hadas legislativo, enumeró las 16 reformas constitucionales aprobadas bajo su mandato. Entre ellas, la “democratización” del poder judicial (entre comillas porque, seamos honestos, ¿alguien ha visto esa democratización?) y la “recuperación” de los trenes de pasajeros. ¿Recuperación? ¿Acaso los trenes se habían escapado por su cuenta?
Pero no todo fue trabajo duro. También hubo tiempo para la farándula política: asistieron César Yáñez (enviado de Claudia Sheinbaum, porque la presidenta tenía cosas más importantes que hacer), la escritora Elena Poniatowska (quien seguramente tomaba notas para su próximo libro sobre el circo político) y hasta un representante del sector empresarial, Francisco Cervantes, porque nada dice “cuarta transformación” como un buen acercamiento con los dueños del dinero.
La senadora Sosa, en un arrebato de optimismo digno de un comercial de televisión, aseguró que 13.4 millones de mexicanos han salido de la pobreza gracias al aumento al salario mínimo y los programas sociales. ¡Qué maravilla! Aunque, curiosamente, nadie mencionó cuántos han entrado en ella. Cosas de la estadística creativa.
“El modelo funciona”, declaró Sosa con la seguridad de quien acaba de descubrir el hilo negro. Y añadió: “¿Qué hacer? Seguir blindando los avances”. Blindar, esa palabra mágica que en la política significa “esperar a que nadie note los agujeros”.
Así que ahí lo tienen: un informe lleno de cifras bonitas, sonrisas forzadas y promesas que suenan tan bien como inverificables. ¿Realidad o ficción? Usted decida.
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