El campeón no suelta el trofeo
Ousmane Dembélé levantó los brazos en Anfield. Su zurdazo rasante al ángulo inferior, a los 72 minutos, fue el golpe definitivo. El segundo, en el tiempo añadido, solo puso el sello de oro. Con ese doblete, el Paris Saint-Germain no solo ganó 2-0 en Inglaterra. Eliminó al poderoso Liverpool y se instaló en las semifinales de la Liga de Campeones.
El triunfo global fue contundente: 4-0. Y acerca al equipo francés a un objetivo histórico: ser apenas el segundo club, después del Real Madrid, en retener este título en la era moderna.
“Es difícil defender la Liga de Campeones, lo sabemos”, admitió el técnico Luis Enrique tras el partido. “Estamos aquí otra vez y necesitamos aprovechar al máximo estas oportunidades”.
Una respuesta de carácter
La clave estuvo en la mentalidad. En París, la semana pasada, Dembélé había sido señalado por desperdiciar ocasiones claras. Anfield es un infierno para cualquier visitante, y el Liverpool presionó buscando otra remontada épica.
Pero el PSG aguantó. Y cuando llegó su momento, el Balón de Oro actuó. Su primer gol fue un disparo de precisión quirúrgica que silenció al estadio. El segundo, la puntilla final.
“Es un verdadero placer para mí saber que mi equipo está a ese nivel”, dijo un emocionado Luis Enrique, bicampeón de Europa también con el Barcelona. “Se puede ver qué tipo de equipo somos… Tenemos confianza y convicción”.
Ahora toca esperar. El próximo rival será el ganador del duelo entre Bayern Múnich y Real Madrid. El Bayern lleva ventaja (2-1) de cara al partido de vuelta en Alemania.
El mensaje está claro: el PSG no piensa regalar su corona. Vienen por más.




