Un gigante tambaleante
La escena no puede ser más distinta a la del año pasado. El Liverpool llega al Parque de los Príncipes para medirse al PSG en cuartos de la Champions, pero lo hace herido. Fuera de la lucha por la Premier, vapuleado en la FA Cup y con un vestuario que parece resquebrajarse.
Su capitán, Virgil van Dijk, lo dijo sin tapujos tras la goleada 4-0 ante el Manchester City: el equipo “se rindió”. Son palabras duras que retumban en Anfield.
La advertencia antes de la batalla
El mediocampista Florian Wirtz lo tiene claro: > “Necesitamos 90 minutos con energía total y compromiso total. De lo contrario, no tendremos ninguna posibilidad”.
El técnico Arne Slot sabe que se enfrenta a una bestia. Describe al PSG de Luis Enrique como un equipo que > “no te da ni un segundo para tener el balón cómodo en los pies”. Lo define como presión constante, un huracán desde el pitido inicial.
Aun así, Slot busca refugio en la historia. > “Hemos demostrado algunas veces que podemos hacer cosas especiales en circunstancias difíciles”, afirma. Confía en el ADN europeo del club para mantener viva la eliminatoria de cara a Anfield.
El contraste es abismal
Hace un año, el Liverpool arrasaba en Inglaterra y Slot era un héroe. Hoy, el equipo marcha quinto, a 21 puntos del líder. Mo Salah, su estrella, parece apagado y con un pie fuera.
Mientras, el PSG se acerca a otro título francés y vive con otra mentalidad. Su mediocentro Vitinha recuerda: > “Favorito según ustedes (los medios). De la misma manera que el año pasado dijeron que lo era Liverpool”.
Advierte que, aunque no estén en su mejor momento, > “sigue siendo un gran equipo con grandes jugadores”.
La revancha personal de Ekitiké
Uno de los focos será Hugo Ekitiké. El delantero francés regresa para enfrentar a su exequipo convertido en una versión mejorada de sí mismo.
Pasó por París siendo un chaval, opacado por figuras como Mbappé o Messi. Un traspaso a Alemania le cambió la carrera. Ahora, con 17 goles esta temporada en Liverpool, es una pieza clave.
Hasta Luis Enrique reconoce su evolución: > “Era muy joven cuando estuvo aquí y ha mejorado mucho”.
El partido es más que un duelo deportivo. Para el Liverpool es una prueba de carácter, un intento desesperado por rescatar una temporada que se les escapa. Para el PSG, el paso hacia su sueño continental. Que suene el pitido.




