La fe contagiosa de ‘Chaquito’ Giménez
Santiago Giménez no solo juega al fútbol, lo vive con una pasión que se siente desde la tribuna. En una charla franca con ESPN, el delantero mexicano del AC Milan encendió el ánimo de toda una nación al hablar sin filtro sobre su sueño más grande.
“Haremos historia… soy un gran soñador, quiero ser campeón del mundo con México”, declaró con esa convicción que solo tienen quienes han tocado fondo y se levantaron.
Su mensaje es claro: creer no cuesta nada. Pero él va más allá de las palabras bonitas. Sabe que el sueño del Mundial 2026 —que se jugará en Estados Unidos, Canadá y México— necesita más que ilusión.
“Ahora hay que llevarlo a la práctica, hay que contagiar a toda la gente que venga con nosotros, porque ciento treinta millones somos fuertes”, agregó, poniendo el foco donde debe estar: en el trabajo colectivo.
La ‘espinita’ que lo motiva
Detrás de tanta seguridad hay una herida que aún no cierra del todo. Quedar fuera del último Mundial con Gerardo Martino, cuando era figura en Feyenoord, le dejó una lección dura.
“Hay veces que en la noche empiezas a pensar, a pensar y no puedes dormir. (…) El estar tan cerca y que no haya ido, me quedó esa ‘espinita'”, confesó.
Esa espinita ahora es combustible. Imagina ya su debut en el Azteca, sintiendo el aliento de su gente. Esa imagen lo mantiene entrenando cuando nadie ve.
Y tiene claro con quién quiere compartir la cancha: Raúl Jiménez. Habla de su amigo y posible compañero de ataque con admiración genuina.
“Yo creo que somos dos delanteros en Europa que les ha ido bastante bien… Estoy seguro de que algo se genera en los rivales si ven a los dos Giménez algo pasa”.
No es solo optimismo vacío. Es la fe de un atleta que entiende el precio de la gloria. Sabe que los sueños se construyen día a día, balón a balón. Y México tiene 130 millones de razones para creer con él.




