De héroe del diamante a protagonista de su propia redención
Bueno, aquí tenemos una de esas historias que ni el guionista más creativo de una serie de Netflix se atrevería a escribir. El presidente Donald Trump ha indultado a Darryl Strawberry, esa leyenda de los Mets de Nueva York que pasó de ser el Novato del Año en 1983 a protagonizar un drama judicial digno de un reality show. La justificación oficial: su adopción de la fe cristiana y su sobriedad a largo plazo. Porque, claramente, nada dice “redención” como un perdón presidencial que llega por teléfono, como si fuera un pedido de comida a domicilio.
Strawberry no era cualquier pelotero. Este jardinero fue ocho veces All-Star, siete de ellas con los Mets, y acumuló stats que harían llorar de emoción a cualquier fanático del béisbol: 335 jonrones, 1,000 carreras impulsadas y 221 bases robadas en 17 temporadas. Su carrera era el sueño americano hecho realidad, hasta que la vida decidió lanzarle una bola curva… o varias.
Cuando la vida te lanza una curva… fiscal
La caída fue épica. Aquejado por problemas legales, de salud y personales, el ex astro fue acusado de evasión de impuestos. En 1995, se declaró culpable de un delito grave por no reportar 350,000 dólares de ingresos por autógrafos, apariciones y ventas de recuerdos. Básicamente, el tipo que conectaba pelotas sin problema no pudo conectar con Hacienda. Acordó pagar más de 430,000 dólares, porque en este país puedes evadir muchas cosas, pero no al IRS.
Pero el universo, en su humor negro infinito, tenía más planes. En 1998 le diagnosticaron cáncer de colon y se sometió a cirugía y quimioterapia. Y como si fuera poco, al año siguiente fue sentenciado a libertad condicional y suspendido del béisbol por no impugnar cargos de posesión de cocaína y solicitud de prostitución. Su vida se había convertido en un tablero de ‘Monopoly’ donde solo caía en casillas de “Ve directo a la cárcel”.
Strawberry habló en la corte sobre su lucha con la depresión y acumuló violaciones de libertad condicional como si fueran cromos, incluso en su cumpleaños número 40. Finalmente, cumplió 11 meses en una prisión estatal de Florida y fue liberado en 2003. Porque, ¿qué es la vida sin un pequeño viaje a la sombra para reflexionar?
El perdón que llegó por llamada
Un funcionario anónimo de la Casa Blanca (porque, por supuesto, todo gran anuncio necesita su dosis de misterio) dijo que Trump aprobó el indulto porque Strawberry había cumplido su condena, pagado sus impuestos atrasados y, atención, encontró la fe en el cristianismo y ha estado sobrio por más de una década. También se volvió activo en el ministerio y abrió un centro de recuperación. Porque si vas a redimirte, hazlo a lo grande.
La cereza del pastel fue la publicación en Instagram de Strawberry: una foto con Trump y un mensaje de agradecimiento por el “indulto completo”. Pero el momento más cinematográfico fue cuando describió la llamada: en casa, cuidando a su esposa tras una cirugía, su teléfono no paraba de sonar. “Medio dormido, miré y vi una llamada de Washington DC. Curioso, respondí, y para mi asombro, la señora en la línea dijo: ‘Darryl Strawberry, tienes una llamada del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump'”. Lo puso en altavoz, y el presidente, elogió sus días de béisbol en NYC y le dijo que le estaba otorgando un indulto completo. Porque en la era de las redes sociales, hasta los perdones presidenciales se dan con el estilo de un influencer.
Así que aquí estamos, cerrando un capítulo más turbulento que la temporada 2020. Darryl Strawberry, el hombre que lo tuvo todo, lo perdió casi todo y ahora ha sido perdonado por un expresidente que también sabe algo sobre dramas legales. La vida, amigos, es más extraña que la ficción.
¿Te sorprende esta historia de redención? Compártela en tus redes sociales y explora más contenido relacionado con el fascinante mundo del deporte y las segundas oportunidades.




