David Peterson se convierte en el verdugo oficial de los Nationals
Parece que David Peterson encontró su juguete nuevo favorito, y se llama Washington Nationals. El lanzador de los Mets de Nueva York decidió que el martes era un día perfecto para jugar a la pelota, y los Nationals fueron sus invitados involuntarios a una paliza épica de 8-1. Si esto fuera una serie de Netflix, ya le estarían renovando por otra temporada solo por su actuación contra este equipo.
Peterson (8-5), que ya había humillado a los Nationals el 11 de junio en Nueva York con un shutout (su primera blanqueada profesional, para los que llevan score), extendió su racha sin permitir carreras contra Washington a 25 entradas. Veinticinco. Eso es casi como ver tres películas completas de Marvel sin que anoten una maldita carrera. Finalmente, en el octavo inning, Dylan Crews rompió el hechizo con un triple y anotó en un rodado de doble play, porque hasta la misericordia en el béisbol tiene que llegar con un dejo de drama.
El tipo terminó el octavo inning, permitió solo cuatro hits, ponchó a diez bateadores y dio una base por bolas. Básicamente, fue el equivalente beisbolero de ese amigo que siempre gana en el FIFA y no te deja tocar el control.
La ofensiva de los Mets despierta con explosión de jonrones
Mientras Peterson hacía de las suyas en el montículo, los bateadores de los Mets recordaron que su trabajo es conectar la pelota, no solo mirarla pasar. Mark Vientos, por segundo juego consecutivo, decidió que las gradas eran el mejor lugar para enviar la bola. Después de conectar un jonrón de tres carreras el domingo en la Serie Mundial de Pequeñas Ligas en Williamsport (sí, ese evento adorable que nos hace llorar más que un final de This Is Us), repitió la dosis con un cuadrangular de dos carreras contra Jake Irvin (8-8).
Pero Vientos no estaba solo en esta fiesta de jonrones. Juan Soto conectó su jonrón 31 (treinta y uno, porque el hombre viene con sed de récords), Jeff McNeil también se voló la barda e impulsó tres carreras, y Brett Baty se unió al party. Hasta Francisco Lindor, el puertorriqueño estrella, aportó con 5-1 y una anotada. Hasta Luis Torrens, el venezolano, se apuntó en la ofensiva. Vamos, hasta el batboy probablemente anotó una carrera.
El mánager Carlos Mendoza, antes del juego, había soltado la frase más obvia del año: “Lo necesitamos ahora”, refiriéndose a Vientos. No, en serio, ¿tú crees? Después de que los Mets perdieron 14 de 16 juegos en una racha que nos hizo cuestionar todas nuestras decisiones de vida, esta racha de tres victorias seguidas se siente como encontrar una prenda limpia en el suelo de tu habitación: inesperado, pero glorioso.
Los Mets parecen estar saliendo de ese hoyo existential que comenzó a finales de julio, cuando cada juego era una tragicomedia con final predecible. Ahora, con pitcheo dominante y una ofensiva que finalmente recordó cómo se conectan jonrones, el equipo podría estar encontrando su ritmo justo a tiempo para no quedar como el meme de la temporada.
Así que, si eres fan de los Mets, respira hondo y disfruta este momento. Porque en el béisbol, como en la vida, todo puede cambiar con un swing oportuno y un lanzador que decide que ya basta de perder.
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