El insomnio de un sueño: Félix Aguirre y la cuenta regresiva en el Azteca
Félix Aguirre lo admite sin filtros. Estos últimos meses, el sueño ha sido un lujo. Con la reapertura del icónico Estadio Azteca a la vuelta de la esquina y trabajos que aún no paran, el director del coloso solo podrá respirar tranquilo cuando suene el silbato inicial del sábado.
Tras cerrar sus puertas en mayo para una remodelación de cara al Mundial 2026, el templo donde Pelé y Maradona hicieron historia mundialista volverá a recibir aficionados. El rival de lujo para el regreso es Portugal, en un amistoso que será mucho más que un simple partido.
Será la prueba de fuego definitiva. No solo para este encuentro, sino para el partido inaugural del Mundial el 11 de junio, cuando México enfrente a Sudáfrica. Todo está en juego.
“Es cierto que he tenido problemas para dormir pensando en el proyecto y en asegurarme de que sea lo mejor posible”, confesó Aguirre a The Associated Press. “Hoy puedo decirles que lo logramos y estamos listos”.
Un estadio renovado, con su alma intacta
La AP accedió al estadio cuando aún se percibía el olor a pintura fresca en los nuevos vestuarios. Actualmente, 2,200 trabajadores se turnan las 24 horas del día para terminar los detalles.
Las mejoras son enormes. La capacidad subió de 83,000 a 87,500 espectadores. Se instalaron nuevos asientos, un sistema de sonido con 250 bocinas, dos pantallas gigantes y una cancha híbrida. Para ganar esos espacios extra, se eliminó una zona lounge central.
“En algún momento derribamos las gradas bajas para poner palcos… ahora estamos recuperando esas gradas y eso es volver al Azteca original”, explicó Aguirre.
Pero la consigna fue clara: no perder el alma. Este edificio histórico es parte de la ciudad y había que respetar su esencia mientras se mejoraba todo lo demás: audio, video, internet, baños y accesos.
“Otra cosa que queríamos era que no perdiera su alma”, señaló Aguirre. “Simplemente teníamos que mejorarlo, preservar su alma”.
El exterior mantiene esa imagen familiar, aunque aún hay zonas con escombros. Para el partido del sábado no habrá estacionamiento; las autoridades piden usar transporte público o servicios de traslado desde puntos clave de la capital.
La misión final de Aguirre es entregar el estadio a la FIFA un mes antes del debut mundialista. Si todo sale según lo planeado… entonces podrá dormir tranquilo.
“Eso es lo que esperamos”, expresó entre risas.
El Azteca está listo para escribir un nuevo capítulo. La pelota está por rodar.




