De la euforia a la concentración
La selección de Bélgica dejó atrás las celebraciones y las controversias tras vencer 4-1 a Estados Unidos. Ahora, los Diablos Rojos centran toda su atención en España, su rival en cuartos de final del Mundial.
El equipo entrenó en Los Ángeles con la confianza renovada. Después de remontar ante Senegal y dominar a los anfitriones, Bélgica enfrenta su prueba más exigente: una España que aún no ha recibido goles en el torneo.
“Ganamos mucha confianza. Sabíamos que sería un partido difícil contra Estados Unidos, pero rendimos bien en defensa y ataque”, declaró el arquero Thibaut Courtois.
Sin distracciones
Las polémicas del partido anterior quedaron atrás. El baile que varios jugadores realizaron, asociado al presidente Donald Trump, generó comentarios, pero el equipo asegura que solo celebró la victoria.
“Hay diferentes maneras de celebrar. Solo celebramos el triunfo”, explicó el lateral Diego Moreira.
Courtois aclaró que no estuvo presente en el vestuario durante los festejos por estar en control antidopaje.
Cambio de sede y enfoque
Bélgica trasladó su entrenamiento del miércoles al considerar que las canchas asignadas no cumplían con los estándares. La Real Asociación Belga de Fútbol emitió un comunicado al respecto.
De cara al partido del viernes en el SoFi Stadium, los belgas asumen el rol de no favoritos. Courtois recordó la victoria ante Brasil en Rusia 2018 como antecedente.
“Ellos eran favoritos, pero ahora somos un gran equipo. El partido contra Senegal mostró nuestra capacidad de creer hasta el final”, afirmó.
Bélgica confía en su juego colectivo para desafiar a una España que marcha imparable.




