Nacional
Rechazan impuesto a alimentos calóricos en la capital
La polémica iniciativa fiscal enfrenta a legisladores y comerciantes, desatando una batalla por el bolsillo de los capitalinos.
Una Batalla por el Bolsillo de los Capitalinos
En el corazón de la majestuosa Ciudad de México, una sombra de incertidumbre se cierne sobre los anaqueles de los comercios y las mesas de las familias. Una iniciativa fiscal, presentada con la fuerza de un decreto inevitable por el diputado Fernando Zárate, amenaza con desatar un terremoto económico de consecuencias impredecibles. Este impuesto del 4.5%, dirigido a los alimentos con alta densidad calórica, no es solo un número en un documento; es una espada de Damocles que pende sobre toda la cadena productiva, destinada a herir con mayor saña al eslabón más vulnerable: el consumidor final.
Desde las trincheras de la defensa comercial, surge una voz que clama al unísono con miles de pequeños empresarios. Cuauhtémoc Rivera, presidente de la formidable Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), alza su espada para declarar una guerra sin cuartel. “¡Definitivamente reprobamos esta idea!”, exclama con la pasión de quien defiende su tierra. “Es una posibilidad tan desafortunada que duele en el alma, más viniendo de un legislador que se presume humanista, que jura estar cerca de las necesidades de quienes más sufren, que promete poner primero a los pobres“.
La acusación es grave y directa. Rivera desgrana con amargura lo que él denuncia como una lógica perversa de castigo. “Es un juego cruel de manos”, denuncia, su voz cargada de indignación. “La gente recibe migajas de apoyo de los programas sociales, y él, el diputado, supone con arrogancia que tienen el bolsillo lleno para pagar tributos. Es la filosofía más cínica: con una mano les doy y con la misma mano, traicionera, se los quito”.
El Eco de la Controversia
Mientras tanto, en los pasillos del poder, el diputado local de Morena intenta tejer su justificación. Argumenta que el dinero del gobierno no sobra, que las familias libran una batalla diaria contra las dificultades económicas. Pero en su narrativa, sus críticos ven una contradicción desgarradora: si las condiciones son tan precarias, ¿cómo puede existir margen para un nuevo gravamen? “Con este impuesto no se busca recaudar, se busca castigar el consumo popular“, sentencia Rivera, pintando el escenario de un drama donde el pueblo es el gran perdedor.
La Anpec no se ha quedado de brazos cruzados. Se declara en pie de lucha, tal como lo hizo en épicas batallas fiscales pasadas. “Nos parece un balde de agua helada para los capitalinos, una afrenta que no se merecen”, proclama. Y añade una capa más de dramatismo a este embrollo: el impuesto sería discriminatorio, una losa que solo aplastaría a los habitantes de la CDMX, porque el diputado, en su visión, considera que las arcas de la ciudad están vacías y necesita extraer, como un minero desesperado, la astronómica cifra de 5 mil millones de pesos de los bolsillos de su gente.
Un Futuro Saturado de Consecuencias
Pero la tragedia no termina ahí. En medio de este forcejeo, surge una pregunta que quema en el aire: ¿y si el gobierno enfocara sus fuerzas en los verdaderos monstruos? Rivera señala con el dedo acusador hacia la gigantesca economía informal, un reino sin ley que escapa al fisco. “Ahí está la clave”, insiste. “Si combatieran la informalidad, esos vendedores se convertirían en contribuyentes formales. Pero no, no hay visos de lucha, no hay campañas para que la ciudadanía entienda que consumir en la informalidad es un veneno para la economía nacional”.
El gobierno, alega, se cruza de brazos ante el mercado informal, sin hacer nada por achicarlo, sin llamar a la conciencia ciudadana. Mientras tanto, el peso de la ley fiscal cae con toda su furia sobre los hombros de los comerciantes establecidos, los que sí cumplen, los que sí pagan. Y ahora, en un giro final de la trama, quieren que todos los capitalinos, desde el niño que anhela un dulce hasta la familia que compra su helado, paguen un 4.5% más por esos pequeños placeres culpables: los chocolates que endulzan la tarde, las papas que acompañan una película, las botanas de una reunión, los helados que mitigan el calor. Una batalla donde cada bocado tiene un precio, y ese precio, hoy, es político.
¿Estás de acuerdo con este nuevo impuesto? La polémica está servida. Comparte esta historia en tus redes sociales y ayúdanos a amplificar esta voz. Explora más análisis sobre las decisiones que afectan tu economía en nuestro sitio.
Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.
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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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