Nacional
Diputados diluyen reforma aduanera de Sheinbaum
Los legisladores suavizan la propuesta original, extendiendo plazos y reduciendo la frecuencia de certificaciones para el sector aduanal.
La Comisión de Hacienda y el Arte de “Descafeinar” una Reforma
Parece que en la Comisión de Hacienda han descubierto una nueva fórmula mágica: tomar una iniciativa presidencial con cierto grado de ambición y, con la delicadeza de un elefante en una cacharrería, proceder a “descafeinarla”. Y vaya si lo han logrado. La propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum para modernizar la anticuada Ley Aduanera ha pasado por las manos de nuestros brillantes diputados y diputadas federales, y ha salido… bueno, más suave, más ligera, menos molesta para los intereses establecidos. Qué sorpresa, ¿verdad?
La idea original, que uno podría tildar de osada en un país donde la palabra “reforma” suele ser sinónimo de “dejemos todo como está”, proponía que la patente de agente aduanal tuviera una vigencia de diez años, con posibilidad de prórroga. Una década. Suficiente tiempo para planificar, invertir y, quién sabe, tal vez hasta para cometer algunos errores de los que aprender. Pero, ¡ay!, los honorables legisladores, en su infinita sabiduría, decidieron que diez años era un plazo terriblemente agresivo, casi una tiranía para los pobres agentes aduanales. Así que, en un acto de magnanimidad sin precedentes, lo duplicaron. Sí, ha leído bien: veinte años, con opción a otros veinte más. Porque, claramente, cuarenta años de vigencia es el estímulo perfecto para mantenerse competitivo y ágil en un mundo globalizado que cambia a la velocidad de la luz. ¿Quién necesita innovación cuando puedes tener estabilidad garantizada hasta la jubilación?
Argumentos que Deslumbran por su Originalidad (y por su Conveniencia)
¿Y cuál es la justificación para este generoso regalo temporal? Pues, según el proyecto de dictamen que circula entre los corrillos del poder, se trata de brindar mayor certeza a los agentes respecto a las inversiones que han realizado en infraestructura y capacitación. Por supuesto. Porque todos sabemos que un negocio que opera en el dinámico sector del comercio exterior necesita casi medio siglo de seguridad jurídica para atreverse a comprar unos cuantos ordenadores y mandar a su personal a un curso. La lógica es impecable: para garantizar que las funciones se ejerzan de “forma continua y profesional”, lo mejor es eliminar cualquier revisión frecuente que pudiera, no sé, fomentar esa misma profesionalización continua. Es una estrategia audaz, sin duda.
Pero el festival de las concesiones no termina ahí. La iniciativa presidencial también tenía la ocurrencia de obligar a los agentes aduanales a certificarse cada dos años. La idea era tan descabellada como asegurarse de que quien maneja los intrincados y siempre cambiantes trámites de aduana esté, efectivamente, actualizado. Una locura. Afortunadamente, nuestros representantes en la Comisión de Hacienda, tras escuchar las súplicas de las autoridades aduanales (que, por una extraña coincidencia, suelen tener una relación muy cercana con los agentes), decidieron que eso era demasiada presión. Así que, en otro alarde de compasión, extendieron el plazo a cada tres años. El argumento: evitar “mayores cargas administrativas”. Porque, seamos sinceros, ¿qué es más importante? ¿Mantener altos estándares de competencia en un sector clave para la economía nacional, o evitarle un papeleo extra a un puñado de empresas? La respuesta, al parecer, es obvia para nuestros legisladores.
Todo este prodigio de la negociación política se gestó en una serie de reuniones entre los diputados y las autoridades aduanales, quienes muy comedidamente pidieron “relajar” los plazos por considerarlos “muy severos”. Es conmovedor ver cómo la severidad se mide en años entre revisiones, y no, digamos, en la eficacia para combatir la corrupción o la agilización de las operaciones de comercio. El resultado es un proyecto de dictamen que parece más un tratado de paz con un lobby poderoso que una genuina reforma modernizadora. Y por si alguien albergaba dudas sobre el compromiso con la celeridad, la sesión para discutir y votar este esperpento fue pospuesta sin mayores contemplaciones. Porque, total, para qué apresurar algo que ya ha sido convenientemente despojado de todo su potencial transformador.
En el fascinante mundo de la legislación mexicana, una reforma que prometía inyectar un poco de rigor y periodicidad en un sector vital ha sido meticulosamente transformada en un ejercicio de mantenimiento del statu quo. Se cambian los plazos, se alargan las vigencias, se reducen las frecuencias de evaluación, y todo ello envuelto en el lenguaje de la “certeza jurídica” y la “estabilidad financiera”. Es casi poético. Mientras tanto, el contribuyente, el importador ocasional y la economía en general se quedan mirando, preguntándose si de verdad era necesario tanto aspaviento para llegar a un resultado tan… cómodo para unos cuantos. La próxima vez que oiga hablar de una “reforma de fondo”, ya sabe: espere sentado, y prepárese para ver cómo la descafeinan.
¿Te sorprende cómo se negocian las leyes que afectan la economía del país? Comparte este análisis en tus redes sociales y ayúdanos a viralizar la información. Explora más contenido relacionado con la política fiscal y las decisiones legislativas en nuestro sitio.
Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.
Nacional
Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
—
¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.
-



Nacionalhace 17 horasTrump dice que seguirá en contacto con Machado
-



Martínez de la Torrehace 2 horasLa Caravana de Reyes Magos llena de alegría las colonias del municipio
-



Puente Nacionalhace 2 horasImpulsan Bodas Colectivas 2026 para fortalecer a las familias de Puente Nacional
-



Úrsulo Galvánhace 1 horaSupervisa alcalde Bertín Bravo Montero el Centro Comunitario Integral “El Caracol”
-



Xalapahace 1 horaFortalecen coordinación interinstitucional para la regularización de la tenencia de la tierra en Xalapa
-



Xalapahace 1 horaAyuntamiento de Xalapa atiende afectaciones por fuertes vientos del Frente Frío 28
-



Emiliano Zapatahace 2 horasInvitan a participar en las Bodas Colectivas 2026
-



Coatepechace 2 horasImpulsan campaña “ECO Navidad 2026” para el reciclaje de arbolitos en Coatepec
















