La escalada que nadie sabe cómo parar
Las alarmas sonaron en Bahrein. Arabia Saudí derribó drones. Y sobre el oeste de Teherán, las cámaras captaron destellos y columnas de humo este sábado al amanecer. Israel dijo que había comenzado una “amplia oleada” de ataques. Irán respondió lanzando misiles.
Pero esto es solo el preludio, según advierten desde Washington. Un funcionario estadounidense habla de que se avecina “el mayor bombardeo” hasta ahora. Una campaña que, prometen, será la más intensa de este conflicto que ya cumple una semana.
“La ‘mayor campaña de bombardeos’ de la guerra aún estaba por venir”, dijo el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, en televisión.
Mientras los misiles vuelan, las declaraciones desde Washington añaden leña al fuego. Donald Trump publicó en sus redes: “¡No habrá acuerdo con Irán excepto rendición incondicional!”. Y fue más allá: dijo que Estados Unidos debería participar en la elección del sucesor del ayatolá Jamenei, fallecido en los primeros ataques.
La respuesta iraní no se hizo esperar. Su embajador en la ONU, Amir Saeid Iravani, fue contundente:
“Irán no acepta y nunca permitirá que ninguna potencia extranjera interfiera en sus asuntos internos”.
El mapa se ensancha, la economía tiembla
Lo que empezó como un intercambio entre dos países ya salpica a toda la región. Las sirenas sonaron en Bahrein por un ataque iraní. Arabia Saudí reportó haber destruido drones dirigidos a su yacimiento petrolero de Shaybah y derribado un misil hacia una base aérea con tropas estadounidenses.
Y ahí está el dato que hace temblar los mercados globales: el ministro de Energía de Qatar advirtió al Financial Times que la guerra podría “derribar las economías del mundo”. Pronostica un cierre masivo de las exportaciones energéticas del Golfo que podría llevar el petróleo a 150 dólares el barril. Este viernes, el crudo estadounidense superó los 90 dólares por primera vez en más de dos años.
En Líbano, la situación es dramática. El Ministerio de Salud reporta 217 muertos y 798 heridos por ataques israelíes desde el lunes. Las carreteras de Beirut se colapsaron con gente intentando huir mientras el humo cubría los distritos del sur.
Jihan Shehadeh, una desplazada entre miles, lo resumía con crudeza:
“¿Qué podemos hacer? Rezamos aquí bajo el árbol. Durante la noche dormimos en el coche porque no hay lugar donde quedarse”.
Los muertos cuentan otra historia
Las cifras oficiales hablan de al menos 1.230 fallecidos en Irán, más de 200 en Líbano y alrededor de una docena en Israel. Seis militares estadounidenses han perdido la vida.
Pero hay una tragedia que duele especialmente: la explosión en una escuela en Minab, al sureste de Teherán, el pasado 28 de febrero. Medios estatales iraníes dicen que murieron más de 165 personas, la mayoría niños. Nueva información con imágenes satelitales y análisis expertos apunta a que probablemente fue causada por ataques aéreos estadounidenses.
Mientras tanto, aparece un nuevo actor entre bambalinas: Rusia. Dos funcionarios al tanto de inteligencia estadounidense dicen que Moscú le ha proporcionado a Irán información que podría ayudar a Teherán a atacar buques y aeronaves estadounidenses en la región. Es el primer indicio claro de que Putin intenta meter su cuchara en este conflicto.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, escribió vagamente sobre “esfuerzos de mediación” iniciados por “algunos países”. Pero con Trump exigiendo rendición incondicional e Israel preparando su mayor ofensiva, hoy por hoy, la mesa de negociación parece un espejismo lejano.




