“No había indicios previos”, dice Sheinbaum sobre alcalde detenido
La escena es digna de un guion político: un alcalde en funciones, de tu propio partido, es detenido por supuestos nexos con el crimen. Y ahí está la presidenta Claudia Sheinbaum, en la mañanera de Morelia, teniendo que explicar lo inexplicable.
¿Cómo es posible que Morena postulara a alguien así? Esa fue la pregunta que todos tenían en la cabeza. La respuesta de Sheinbaum fue directa: siguieron el protocolo.
“La respuesta fue negativa en todos los casos. No había ninguna carpeta de investigación ni ningún indicio”
Me explico. Según la mandataria, antes de las candidaturas, Morena pidió información oficial a la Fiscalía General y a las estatales sobre todos sus aspirantes. Diputados, presidentes municipales, gobernadores… el paquete completo.
La versión oficial que recibieron fue clara: contra Diego Rivera Navarro, el ahora alcalde detenido de Tequila, Jalisco, no había nada. Ninguna investigación abierta. Cero alertas.
Aquí viene el punto dramático. Sheinbaum lo plantea casi como una cuestión de honor institucional: ¿Qué otro mecanismo podrían usar? Si las fiscalías -las autoridades competentes- dicen que no hay problema, ¿sobre qué base podrían rechazar una candidatura?
“Malo sería que una vez que uno sabe, no actúe”
Esta frase es clave. Para ella, lo verdaderamente grave hubiera sido que, una vez aparecidas las denuncias y reunidas las pruebas, las autoridades se hicieran de la vista gorda. Pero actuaron. Investigaron. Y detuvieron.
El mensaje final es contundente: el gobierno federal actúa conforme a derecho. Cuando hay elementos, se procede. Sin importar colores partidistas.
Pero entre líneas, la pregunta queda flotando en el aire como un mal presentimiento: ¿realmente no había ningún rumor? ¿Ninguna sombra sobre este personaje antes de que llegara a la alcaldía?
En el teatro político mexicano, este acto tiene todos los ingredientes del drama: lealtades partidistas puestas a prueba, mecanismos instituestos cuestionados y esa incómoda sensación de que quizás -solo quizás- alguien no estaba viendo donde debía.




