Sheinbaum expone caso de defraudación de Salinas Pliego en Estados Unidos
La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha revelado información de suma relevancia sobre una situación legal que involucra al prominente empresario Ricardo Salinas Pliego. Según sus declaraciones, Salinas Pliego incurrió en un acto de defraudación en territorio estadounidense, un señalamiento que surge tras la decisión de la Corte Suprema del estado de Nueva York de declararlo en desacato judicial. Este fallo se origina por la transacción comercial de la empresa de telecomunicaciones Iusacell al gigante AT&T, operación en la que, presuntamente, se omitió informar de manera deliberada sobre las significativas obligaciones tributarias que gravaban a la compañía al momento de la venta.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria federal explicó con precisión los pormenores del litigio. “El caso se ventila en un juzgado de Nueva York, derivado de una venta que hizo este empresario de una telefónica, nada más que resulta que la vendió con deudas al fisco en su momento. Entonces, la denuncia está puesta por quien se la compró en Estados Unidos; es una fianza que tiene que pagar para no ser detenido”, detalló Sheinbaum. Sus palabras subrayan la gravedad de la acusación, que se centra en una supuesta omisión fraudulenta de información crucial durante un proceso de negociación multimillonario.
Los detalles del litigio y la millonaria fianza
El señalamiento público de la Presidenta se produce después de que se diera a conocer que el líder de Grupo Salinas desembolsó una fianza de 25 millones de dólares, equivalente a aproximadamente 500 millones de pesos, como medida cautelar para eludir un arresto inmediato en la ciudad de Nueva York. La jueza Andrea Masley fue la autoridad judicial que emitió la orden, exigiendo el pago de 20 millones de dólares a AT&T en un plazo perentorio de dos semanas. La advertencia asociada al mandato era clara y contundente: el incumplimiento conllevaría el encarcelamiento en la notoria prisión de Rikers Island.
El origen de este complejo conflicto legal trasnacional se remonta al año 2014, cuando la corporación estadounidense AT&T adquirió Iusacell. Sin embargo, no fue hasta 2020 cuando el comprador interpuso una demanda legal argumentando que la empresa mexicana arrastraba considerables pasivos fiscales correspondientes al periodo en que era propiedad del conglomerado que preside Salinas Pliego. La empresa norteamericana alegó que estos compromisos tributarios no fueron revelados durante el proceso de due diligence previo a la compraventa, lo que constituiría un vicio en el consentimiento y una clara acción de mala fe comercial.
El desenlace judicial favoreció a AT&T, pero el incumplimiento de la sentencia por parte de los demandados llevó a la jueza Masley a declarar en desacato civil tanto a Ricardo Salinas Pliego como a Francisco Borrego, asesor general de Grupo Salinas. Esta figura legal es de extrema seriedad, ya que equipara la desobediencia a una orden judicial con un acto contra la administración de justicia, con las consecuencias penales que ello implica. Aunque Grupo Salinas procedió al pago de la fianza para evitar medidas coercitivas más severas, la empresa ha mantenido firme su postura de apelar el fallo en su contra, lo que prolonga la batalla jurídica.
El contexto fiscal en México y la presión de los acreedores
Este revés judicial en el extranjero se enmarca en un escenario de creciente presión fiscal y financiera que el grupo empresarial enfrenta dentro de México. De acuerdo con información pública, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) le reclama la cantidad de 74 mil millones de pesos a través de 32 litigios fiscales distintos. Esta monumental disputa con el fisco mexicano representa un desafío existencial para la estabilidad financiera del conglomerado, que también debe hacer frente a reclamos de otros actores del mercado.
Por otra parte, los tenedores de bonos de TV Azteca, una de las empresas emblemáticas del grupo, se han sumado a la lista de acreedores insatisfechos que aún no han recibido el pago correspondiente a su deuda. Esta situación ha generado desconfianza en los mercados financieros y ha puesto en evidencia posibles problemas de liquidez y solvencia al interior de la organización. Frente a este panorama multifactorial, Grupo Salinas se ha mostrado públicamente “abierto al diálogo” con sus acreedores para intentar una reestructuración de sus compromisos financieros, aunque hasta el momento no ha respondido a las solicitudes de comentarios específicos sobre el caso en Nueva York.
Las declaraciones de la Presidenta Sheinbaum, por tanto, no solo arrojan luz sobre un caso particular de presunta defraudación internacional, sino que también sitúan bajo el reflector la intricada red de desafíos legales y económicos que rodean a uno de los grupos corporativos más grandes del país. Este episodio subraya la importancia de la transparencia en las operaciones corporativas y las graves consecuencias, tanto legales como reputacionales, que pueden derivarse de omisiones críticas en transacciones de alto nivel.
¿Te resultó revelador este análisis?Comparte esta información en tus redes sociales para mantener informada a tu comunidad y explora más contenido especializado sobre economía y derecho corporativo en nuestro sitio web.




