El campo pide auxilio y el Senado podría responder con una nueva ley
Olga Patricia Sosa Ruíz, senadora de Morena y presidenta de la Comisión de Agricultura, presentó una iniciativa que quiere cambiar las reglas del juego para el campo mexicano. Su objetivo es claro: proteger a los productores primarios de lo que ella llama “prácticas ruinosas de comercialización”.
La crisis, según su diagnóstico, no es de productividad. El problema está en la cadena de venta. Grandes compradores imponen condiciones que ahogan a quienes siembran la tierra.
“No estamos frente a un problema de productividad individual ni de falta de trabajo, sino ante profundas asimetrías en la cadena”, afirmó Sosa Ruíz.
La senadora fue enfática. Los apoyos estatales actuales “compensan la pérdida, pero no corrigen las causas estructurales que la generan”. Es como poner una curita en una hemorragia. Se necesita pasar de un modelo reactivo a uno preventivo.
¿Qué propone exactamente?
La iniciativa modifica la Ley de Desarrollo Rural Sustentable con dos pilares. Primero, incorpora el principio de viabilidad económica para prevenir que los precios caigan por debajo del costo real de producir. Segundo, define y prohíbe expresamente las prácticas comerciales destructivas.
¿Ejemplos? Imponer precios irrisorios, trasladar todos los riesgos al pequeño productor o establecer cláusulas contractuales abusivas. Son tácticas que, según la legisladora, están generando desilusión y alejando a las nuevas generaciones del campo.
Pero atención: aquí viene el detalle crucial que muchos podrían malinterpretar.
Aclaró que la iniciativa no fija precios ni crea subsidios que afecten la libre competencia.
Respetaría la oferta y la demanda, pero pondría límites para evitar distorsiones que hoy llevan a pérdidas y endeudamiento sistemático. No es control, es poner vallas en el camino para evitar caídas.
El mensaje final conecta con el proyecto político mayor. Para continuar con “la transformación del país”, en línea con la visión del gobierno federal, es indispensable garantizar un trato justo al campo.
“Fortalecer al productor rural es fortalecer a México”, sentenció.
La propuesta ya está en manos de las comisiones unidas de Desarrollo Rural y Estudios Legislativos. Ahora empieza el verdadero drama parlamentario: ver si esta idea sobrevive al escrutinio y se convierte en una herramienta real para quienes alimentan al país.




